Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Don Walter escoltado por sus hijos Diego y Daniel en la sede de Surco de Donde Walter. (Foto: Mario Zapata/ El Comercio) Todos los domingos, el jardín de los Rodríguez lucía repleto. Familiares, amigos y vecinos se aseguraban un lugar en la mesa para probar el pollo que se había vuelto famoso en el barrio. “Tienes que poner un restaurante”, le decían a don Walter cada vez que servía uno de sus platos. No fue hasta el 2005 que decidió hacerles caso y abrió su pollería en Santa Clara, con esa receta sencilla que fue perfeccionando con los años. Seamos sinceros: todos los cocineros tienen un ingrediente secreto. Cuando le preguntan a don Walter cuál es el suyo, él, generoso, no duda en compartir las claves que hacen tan eficaz su sazón. Pero el verdadero ingrediente secreto detrás del éxito de los tres restaurantes que hoy lidera su familia es uno imposible de imitar: una historia hecha de amor y tradición. Y eso se nota en cada bocado. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.
Criaba pollos, aprendió la receta perfecta y creó Donde Walter: el pollo a la leña de los ‘conocedores’
En Santa Clara, cuna del pollo a la brasa, Walter Rodríguez —un carismático avicultor— aprendió los secretos del negocio cuando era proveedor de las principales pollerías de Lima. Con el tiempo, lo que empezó como un almuerzo familiar se convirtió en un restaurante con tres locales. El más reciente, en Surco, ya destaca entre los favoritos de quienes buscan un pollo como los de antaño. Esta es su historia.









