En Santa Clara, cuna del pollo a la brasa, Walter Rodríguez —un carismático avicultor— aprendió los secretos del negocio cuando era proveedor de las principales pollerías de Lima. Con el tiempo, lo que empezó como un almuerzo familiar se convirtió en un restaurante con tres locales. El más reciente, en Surco, ya destaca entre los favoritos de quienes buscan un pollo como los de antaño. Esta es su historia.