Da igual cuando se lea esto. La potente máquina exportadora china sigue perfectamente engrasada y a cada nueva lectura alcanza la sublimación. En medio de guerras, disputas geopolíticas y amenazas comerciales, el coloso asiático sigue colocando sus bienes a lo largo y ancho del mundo con una eficacia indiscutible. Lo que en su día eran simples bienes domésticos o básicos juguetes, ahora son chips para la inteligencia artificial (IA), punteros vehículos eléctricos y toda clase de accesorios necesarios para la llamada 'tecnología verde' en un mundo que sigue avanzando a trompicones hacia las energías renovables. Sus beneficiarios (reciben bienes de alto valor añadido a un precio muy competitivo) son también sus mayores víctimas (destrucción de un tejido productivo local que no puede responder a esa competencia). Con EEUU y China en plena guerra (ahora 'fría') comercial, Europa se está erigiendo en 'prisionera' de excepción, con Pekín llevando al máximo histórico el superávit comercial con la Unión Europea y Reino Unido en su conjunto, que ronda ya los 40.000 millones de dólares en la última lectura mensual registrada.Las exportaciones chinas se dispararon un 27% interanual en junio, frente al 19,4% de mayo, superando con creces todas las previsiones del mercado (se esperaba un ya de por sí generoso 19%). En términos mensuales ajustados estacionalmente, las exportaciones aumentaron un notable 6,3%, alcanzando un nuevo récord histórico. En el primer semestre del año, las exportaciones aumentaron un 17,6% interanual hasta alcanzar los 1,55 billones de dólares.