Copiar las mejores estrategias, para luego mejorarlas y abaratarlas a través de financiación estatal masiva y una competencia brutal en el mercado interno. Es una política industrial que China lleva décadas perfeccionando y que le permite desarrollar empresas capaces de asaltar el mercado global una vez que salen exterior. Así es como Europa se está llenando poco a poco de coches eléctricos chinos, como antes ocurrió con los paneles solares. Es, también, la estrategia que guía su próximo gran desembarco: la inteligencia artificial.
El primer gran momento de la IA china sucedió a principios de 2025 con el modelo DeepSeek-R1. Entonces, este pequeño laboratorio con sede Hangzhou demostró que podían desarrollarse grandes modelos de IA con una fracción del coste de entrenamiento en el que estaba incurriendo su competencia estadounidense. Su publicación borró de un plumazo más un billón de dólares de capitalización de las grandes tecnológicas estadounidenses, de los que 590.000 millones correspondieron a Nvidia.









