El nuevo plan estratégico contempla lanzar 36 nuevos modelos hasta 2030 y aumentar la presencia internacional, excepto en el gigante asiático, EE UU y Canadá
Competir como un fabricante chino, pero sin entrar en China. Esa es una de las principales ideas que se desprende del nuevo plan estratégico que ha presentado este martes el grupo automovilístico Renault hasta 2030, bautizado como futuReady. En él, si bien la compañía no da las cifras de inversión ni los objetivos que se ha marcado de crecimiento del negocio —excepto que prevé un margen operativo de entre el 5% y el 7% respecto a la facturación y un flujo de caja libre igual o superior a los 1.500 millones de euros anuales de media—, sí marca las pinceladas de lo que piensa para el próximo lustro, en el que lanzará 36 nuevos modelos, la mayoría en Europa, y 14 de ellos solo para mercados internacionales. Menos de la mitad, concretamente 16, serán eléctricos, al compás de la nueva ola política y empresarial menos proclive a apostar todo al eléctrico.
“Desde mi nombramiento como consejero delegado el pasado mes de julio, hemos trabajado con todos los equipos a nivel mundial para construir un plan que permita al grupo operar de forma duradera y sólida, independientemente de los retos que se avecinan. Nueve meses después, estoy muy orgulloso de lo que hemos construido juntos y constituye nuestra visión futuREady”, ha dicho el consejero delegado de Renault, François Provost, dejando claro que este plan es diferente al que había estado preparando su antecesor, Luca de Meo, que se denominaba Futurama.










