Da igual cuando se lea esto. La potente máquina exportadora china sigue perfectamente engrasada y a cada nueva lectura alcanza la sublimación. En medio de guerras, disputas geopolíticas y amenazas comerciales, el coloso asiático sigue colocando sus bienes a lo largo y ancho del mundo con una eficacia indiscutible. Lo que en su día eran simples bienes domésticos o básicos juguetes, ahora son chips para la inteligencia artificial (IA), punteros vehículos eléctricos y toda clase de accesorios necesarios para la llamada 'tecnología verde' en un mundo que sigue avanzando a trompicones hacia las energías renovables. Sus beneficiarios (reciben bienes de alto valor añadido a un precio muy competitivo) son también sus mayores víctimas (destrucción de un tejido productivo local que no puede ...