Los países europeos registraron más de 10.000 muertes por encima de la media durante la ola de calor sin precedentes que azotó el oeste del continente a finales de junio. La gran mayoría –más de 9.000– correspondió a personas de 65 años o más, según los datos publicados por EuroMOMO, una red respaldada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades y la OMS. El calor extremo puede causar la muerte al agravar, en especial, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, siendo las personas mayores las más vulnerables. Hay expertos, no obstante, que señalan que algunas de la muertes que se relacionan con las altas temperaturas en realidad se deben a la contaminación.“Es inusual que se produzca este tipo de exceso en esta época del año. Es una cifra verdaderamente elevada”, señaló a la agencia Reuters Lasse Vestergaard, médico jefe del Statens Serum Institut de Dinamarca, sede de EuroMOMO. “Es difícil explicar este elevado exceso de mortalidad por otra causa que no sea el calor extremo”, añadió.Los científicos subrayan que la ola de calor de finales de junio habría sido “prácticamente imposible” sin el cambio climático, que está haciendo que estas olas sean más frecuentes e intensas. Los datos, recopilados a partir de las estadísticas nacionales de mortalidad de 27 países europeos, incluían el exceso de muertes por todas las causas, no solo las relacionadas con las altas temperaturas. Sin embargo, los mismos investigadores advierten que no se conocen otros factores importantes, como brotes de covid, que pudieran haber contribuido al pico de 10.650 muertes de exceso registradas esa semana (hay expertos en España, no obstante, que apuntan asimismo a la contaminación, como explicamos más adelante).Del 15 de mayo al 12 de julio2.056 muertes atribuibles al calor en EspañaLa mortalidad combinada de esos mismos países europeos durante las ocho semanas anteriores se situó, de media, en unas 500 muertes semanales por debajo de los niveles habituales.En España, y según cifras del MoMo (sistema estadístico de monitorización de la mortalidad diaria), coordinado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), se han registrado en lo que llevamos de verano (del 15 de mayo –fecha en que el MoMo sitúa el inicio del periodo estival– hasta el 12 de julio) 2.056 fallecimientos atribuibles al calor. La cifra casi dobla los contabilizados en el mismo periodo del año pasado, que fue de 1.171. Un hombre carga con litros de agua para hacer frente a las altas temperaturas LV / Àlex GarciaLa diferencia es todavía mayor si se compara este 2026 con los años 2024, 2023 y 2022. Durante el mencionado periodo, las defunciones atribuibles al calor fueron de 110 (2024), 275 (2023) y 996 (2022).No obstante, estas cifras, por sí solas, no aportan demasiada información. ¿Por qué? Porque es necesario saber en cuántos grados se superó el umbral de ola de calor. “Los 2.056 fallecimientos atribuibles al calor en lo que llevamos de verano podrían ser pocos en función de los grados en que se haya superado ese umbral”, explica a La Vanguardia Julio Díaz, investigador del ISCIII. De ser pocos (por decirlo de alguna manera), sería gracias a la cultura del calor que existe en España y no en otros países, menos habituados a las altas temperaturas, añade.Este investigador recuerda que en la mortalidad atribuible a las olas de calor no solo influye la temperatura, también la contaminación. Explica que están trabajando en un estudio, que en breve verá la luz, donde estiman que cerca del 18% de las muertes que se atribuyen a la temperatura se deben a la contaminación. “Y no hacemos nada contra ella: nadie dice que te pongas una mascarilla, y muchos menos se aplica una reducción del tráfico”, lamenta Díaz.Asegura que cuando hay una situación de estancamiento, con bloqueo anticiclónico y entrada de aire sahariano en algunos casos, no solo sube la temperatura, también el ozono, el NO₂ (dióxido de nitrógeno), las PM (partículas en suspensión)… “y esto afecta a los mismos grupos vulnerables, las mismas patologías y todo al mismo tiempo. Entonces, ¿por qué tomamos medidas contra un factor y no contra el resto?”.Lo que más mata en verano es el NO₂”Julio Díazinvestigador del ISCIIIA lo mejor –arguye Díaz–, si entra polvo del Sáhara, se debería reducir el material particulado de origen antrópico, que es un 55%. “Lo que más mata en verano es el NO₂”, afirma. A su juicio, de nada sirve tener un refugio climático si las personas que mueren en ola de calor son las que tienen 75 años o más, que apenas se mueven de su casa, con comorbilidades y polimedicadas. “No van a ir a un refugio climático”, sostiene.Asevera que lo que disminuye la mortalidad en las olas de calor es el acceso a lugares frescos en tú casa. “Tener aire acondicionado (o en su defecto, ventiladores); que la vivienda esté bien aislada; que la gente se preocupe de las personas mayores, que estén hidratadas… Hay que saber cómo adecuar los recursos”.En Catalunya también se registra un aumento de muertes atribuibles al calor (según el MoMo) si se compara el mismo periodo de este año con los cuatro anteriores. Del 15 de mayo al 12 julio del 2026 se han registrado 339 fallecimientos, cuando en el 2025, en el mismo espacio temporal, se contabilizaron 300; ninguno en el 2024; 13 en el 2023 y 48 en el 2022.Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en La Vanguardia desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. jfita@lavanguardia.es
Europa registró 10.000 muertes de más durante la ola de calor de finales de junio
La mayoría se relacionan con la temperatura, pero la contaminación también influye














