La Biblioteca Central de Cantabria lleva un año sin actualizar los libros que presta a los más de 400.000 usuarios que utilizan sus instalaciones. Las compras de fondos se paralizaron -según la explicación oficial- tras un cambio en la normativa de contrataciones públicas del Estado, que ya no permite que se adquieran mediante contratos menores. Aunque otras bibliotecas han encontrado la fórmula para seguir haciendo compras y han seguido adquiriendo fondos con normalidad. La cuestión es que Cultura aún no ha decidido poner en marcha un nuevo sistema de adquisición.
Hasta ahora, en la biblioteca del antiguo edificio de Tabacalera se invertían unos cien mil euros al año en comprar novedades literarias de manera rotatoria a las librerías de Cantabria. Repartían los pedidos una vez al mes, lo que permitía a los ciudadanos poder leer las últimas ediciones. Hace meses se interrumpió esta forma de trabajar y no se volvieron a comprar libros.
Sin embargo, este cambio de normativa no obliga a hacer un concurso público cuando, además, el precio de los libros es fijo con lo que todas las ofertas serían idénticas en lo económico: se limitarían a aplicar el único descuento posible para bibliotecas del 15%.







