Dice Taina Tervonen (Finlandia, 1973) que no cubriría asuntos migratorios si no existieran personas como los cinco entrevistados de su último libro. Los vigías. Cinco centinelas de las fronteras (Errata Naturae) es un ejercicio de escucha que formula grandes preguntas para las que pocas veces hay respuesta. ¿Qué se le puede decir a un padre que busca a su hija tras meses desaparecida cuando iba en una embarcación que naufragó en el Mediterráneo? ¿Por qué ese padre solo puede preguntar por su hija a una persona anónima que atiende el teléfono en sus ratos libres? ¿Por qué hay cientos de naufragios de migrantes de los que no se sabe nada? ¿Por qué es de más ayuda para los migrantes la cuenta de Facebook de una jubilada francesa que cualquier institución pública europea? ¿Cuántos detalles desconocemos sobre lo que implica el proceso migratorio y por qué llegamos a saber solo algunas cosas?

Esos son los interrogantes que la periodista franco-finlandesa aborda en su último trabajo, un libro cuyos protagonistas son ciudadanos anónimos, comunes y corrientes, que un día decidieron hacer algo que nadie les había pedido: alertar sobre vidas de migrantes en riesgo y apoyar la búsqueda de desaparecidos en Europa.