Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Se levantan y revisan el celular para ver si apareció una noticia nueva sobre sus hijos, hijas o familiares desaparecidos. Salen a reuniones con funcionarios públicos, recorren hospitales, fiscalías y cementerios, organizan búsquedas en terrenos abandonados y vuelven a casa con la incertidumbre intacta, pero además con el miedo latente de ser ellas las nuevas víctimas. Así transcurre la vida de muchas mujeres buscadoras en Colombia. La búsqueda de personas desaparecidas es un trabajo de alto riesgo. Las mujeres buscadoras viven entre amenazas, seguimientos, estigmatización y actos constantes de intimidación. Algunas han tenido que abandonar sus territorios o salir del país para protegerse; otras han sido asesinadas. Mientras recorren kilómetros buscando encontrar alguna pista sobre sus familiares, el Estado sigue sin dar respuesta integral a la desaparición y tampoco garantiza las condiciones mínimas de seguridad para ejercer la búsqueda. En Colombia buscar trae riesgos de seguridad, pero no hacerlo implica quedarse sin saber qué pasó, y condenarse a la impunidad.Las historias recientes vuelven a mostrar la gravedad de esta situación en el país. Claribel Moreno lideró durante casi cuatro años la búsqueda de su hija Natalia Buitrago Moreno, desaparecida en 2021. Durante ese tiempo acudió a la Fiscalía General de la Nación, habló con medios de comunicación y llevó el caso incluso a la plenaria de la Cámara de Representantes, donde denunció públicamente la lentitud de las investigaciones y la revictimización institucional. También alertó sobre amenazas reiteradas contra ella y su familia, un atentado en el que resultó herida una de sus hijas y la necesidad de que otra tuviera que salir del país por razones de seguridad. Parece que nada de eso fue suficiente para protegerla. La semana pasada Claribel Moreno fue asesinada en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca. El caso de Claribel no es aislado. En municipios como Cartago continúan desapareciendo personas, en su mayoría menores de edad, en medio de contextos marcados por la presencia de grupos criminales y por la insuficiente respuesta estatal. Precisamente como respuesta a estas desapariciones surgió la Organización de Madres Buscadoras de Cartago, integrada por mujeres que, ante el silencio institucional y la falta de avances en las investigaciones, decidieron emprender ellas mismas la búsqueda de sus hijos e hijas.Desde entonces, han intentado sostener esa búsqueda a través de múltiples estrategias. Han participado en mesas departamentales de seguimiento, denunciado y sostenido reuniones con la Fiscalía, visibilizado los casos en redes sociales, impulsado documentales, murales y entrevistas para mantener viva la memoria de quienes desaparecieron e incluso llevaron su situación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, pese a años de denuncias y esfuerzos de visibilización, las amenazas no se han detenido. Lina María Gómez, buscadora de su hijo Nicolás Aristizábal Gómez, creadora y líder de la organización, continúa recibiendo panfletos con amenazas y otro tipo de intimidaciones para que abandone la búsqueda. Mientras tanto, el número de desapariciones sigue en aumento en Cartago.Aunque Colombia cuenta hoy con normas como la Ley 2364 de 2024, que reconoce el derecho a la protección y garantía de seguridad para el ejercicio de la búsqueda libre de personas desaparecidas, la distancia entre el reconocimiento jurídico y la realidad sigue siendo enorme. Las medidas de protección son tardías o incapaces de responder a los riesgos que enfrentan quienes buscan. Las mujeres buscadoras sostienen hoy una parte fundamental de la lucha contra el olvido en Colombia. Gracias a ellas muchos casos continúan abiertos, numerosas desapariciones siguen siendo nombradas y el país no ha podido ignorar esta violencia. Pero mientras el Estado siga sin garantizar condiciones de seguridad, buscar seguirá costando vidas. * Investigadora de la línea estado de derecho, justicia y democracia de Dejusticia✉️ Si le interesan los temas de paz, conflicto y derechos humanos o tiene información que quiera compartirnos, puede escribirnos a:cmorales@elespectador.com;nortega@elespectador.comoaosorio@elespectador.com.
Claribel Moreno: cómo buscar a los desaparecidos cuesta la vida
Las mujeres buscadoras viven entre amenazas, seguimientos, estigmatización y actos constantes de intimidación.














