I. Asenjo
Actualizado a las 10:52h.
«¿Existe el bronceado saludable». La dermatóloga Ana Molina ha reavivado este debate que sale a la luz todos los veranos durante sus intervenciones en Radio Nacional de España, donde ha dejado claro que, desde un punto de vista cutáneo, «el bronceado no es bueno e implica un daño». La especialista, colaboradora habitual del programa 'No es un día cualquiera', explica que el tono dorado de la piel es en realidad una respuesta defensiva del organismo frente a la radiación ultravioleta.
Según detalla, cuando se observa una biopsia al microscopio, el bronceado no es más que melanina acumulada sobre el núcleo de las células, formando una especie de «sombrero» protector. Su función es evitar que la radiación alcance el ADN, la parte más sensible de la célula. Sin embargo, esta barrera aparece porque previamente se ha producido un daño.
«La célula se estaba achicharrando y su ADN estaba mutando, por eso activa mecanismos de protección», señala Molina. Es decir, el bronceado es la consecuencia visible de una agresión invisible. Esta explicación desmonta la idea extendida de que estar moreno equivale a salud, aunque socialmente se asocie con descanso, vacaciones y bienestar.










