Aitana Palomar S.Barcelona. Periodismo Blanquerna 01/08/2026 06:00 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLlega el verano y, con él, los días de pasar muchas horas bajo el sol. Surgen entonces preguntas como por qué, ante la misma exposición solar, unas personas se ponen más morenas que otras. O, directamente, por qué unas se broncean mientras otras ven cómo la piel se les enrojece ante el menor contacto con el sol.La doctora Susana Puig, dermatóloga del Hospital Clínic Barcelona y directora del IDIBAPS, señala que la causante de esta diferencia es la melanina, el pigmento natural que da color a la piel, el cabello y los ojos. Su función principal es actuar como escudo frente a la radiación ultravioleta. Las células que la producen son los melanocitos, que la transfieren a los queratinocitos, las células que forman la capa superior de la piel. “Esta melanina se pone por encima de los núcleos de los queratinocitos como si fuera una sombrilla”, explica la doctora Puig. Esa capa protectora evita que los rayos del sol dañen la piel.Todas las personas producen dos tipos de melanina: la eumelanina, de tono marrón oscuro o negro, y la feomelanina, de color naranja o rojizo. La primera se considera “melanina buena” y la segunda, la “melanina mala”. La proporción entre ambas es lo que marca la diferencia en la capacidad de broncearse. Quienes tienen más melanina buena se adaptan más rápido y resisten mejor al sol. Quienes tienen más melanina mala se queman con mayor facilidad y tienden a enrojecerse antes que a broncearse.Según datos del Hospital Clínic Barcelona, entre un 70 % y un 80 % de la población en España produce una proporción similar de eumelanina y feomelanina. Sin embargo, hay un 5 % de la población que solo produce feomelanina: las personas pelirrojas. Por eso su piel carece de la protección natural frente al sol y sufre más estrés oxidativo, el daño que la radiación ultravioleta causa en las células.Lo que determina que unas personas se bronceen más que otras es, por tanto, la proporción de melanina “buena” o “mala” que producen las células de su piel. En cualquier caso, la protección solar es imprescindible, sea cual sea el tipo de piel y por muy bronceada que esté: la piel sigue expuesta a los daños de los rayos solares. Protegerla adecuadamente es la mejor manera de cuidarla y evitar enfermedades en el futuro.