Hay un momento concreto del a�o en que, a poco observadora que seas, asistes a un fen�meno la mar de curioso. Mientras t� te debates sobre si ense�ar o no pierna porque est�s m�s blanca que un queso de Burgos macerado en lej�a, empiezas a cruzarte con gente, sobre todo mujeres j�venes, que jurar�as llevan meses tost�ndose sobre una tumbona al sol del Caribe, con ese bronceado uniforme, de matices dorados que, ejem, cualquiera sabe que no se consigue de un d�a para otro.
"�De d�nde han salido de repente esas t�as perfectamente bronceadas?", te preguntas con cierta frustraci�n.De ah�, in crescendo, a medida que nos adentramos en el calor primero y en el verano despu�s, el mundo empieza a dividirse de forma dram�tica entre bronceados y paliduchos (que, exceptuando si son de origen oriental o es mi nuera Alex, suelen sentir gran envidia de los primeros), una situaci�n que deber�a sorprendernos cuando sabemos -con todo el peso de la evidencia cient�fica, y pese a la estupidez de alg�n cateto medi�tico- que el sol es el peor enemigo de la piel, lo que m�s la envejece y aumenta en proporciones estratosf�ricas el riesgo de c�ncer. El 83% de los melanomas cut�neos diagnosticados en el mundo en 2022 fueron atribuibles a la exposici�n a radiaci�n ultravioleta, seg�n datos de la Agencia Internacional para la Investigaci�n del C�ncer.Tostarse al sol para despu�s gastarse una pasta en rejuvenecer la pielLa paradoja -otra, en realidad- es que las que m�s bronce cultivan en sus cuerpos son quienes probablemente m�s dinero gastan en productos y tratamientos para el cuidado de la piel. Quieren tener el aspecto de alguien que pasa todo el verano al sol y, al mismo tiempo, la piel de alguien que nunca se ha expuesto a �l. Inevitable preguntarse entonces: �estamos bien de la cabeza?Formular� la pregunta de una forma mucho m�s polite: �por qu�, a pesar de la evidencia m�dica, de que el bronceado ya no es el marcador de clase social que fue durante parte del siglo XX y de que casi todas las modas vinculadas a la est�tica corporal -desde la delgadez hasta el uso del maquillaje o el tama�o de las tetas- han dado mil vueltas durante un siglo, este sigue siendo deseado, practicado de forma sistem�tica y considerado el mejor aspecto posible por gran parte de la poblaci�n?A los datos me remito. Seg�n la encuesta internacional encargada por La Roche-Posay a Ipsos Sun Exposure and Associated Risks in 17 Countries, presentada en el Congreso Europeo de Dermatolog�a de 2022, m�s de ocho de cada diez europeos consideran atractivo el bronceado y casi tres cuartas partes lo asocian a una apariencia saludable, pese a que la inmensa mayor�a (un 92%) conoce sus efectos sobre el envejecimiento cut�neo. Conclusi�n: aunque no sea saludable, el ideal del moreno sigue gozando de una salud sorprendente."S�, tomo el sol con protecci�n 50 y a sabiendas de que es malo, pero realmente no es un tomar el sol como tal... Ya no me tumbo a torrarme; es ir a la playa con el enano, ba�arse y disfrutar protegido. Hace tiempo que no me tumbo vuelta y vuelta", cuenta Pepa Gonz�lez desde M�laga. Pertenece a ese grupo de mujeres informadas, que hacen por protegerse, pero cuyo est�ndar de belleza sigue muy aferrado al color de la piel: "Yo me veo m�s guapa con un poco de color, s�".Pero dar carpetazo al tema de por qu� seguimos tan apegados al moreno qued�ndonos s�lo en el "es m�s favorecedor" no explica el fen�meno, sino s�lo su superficie. Baste recordar que antes de que se empezara a poner de moda en los a�os 20 en la Riviera Francesa, un rostro bronceado era la pesadilla de cualquier mujer que se pretendiese atractiva.Los ideales de belleza nunca son porque s�. As� que lo que debemos preguntarnos no es s�lo por qu� nos sigue gustando tanto el bronceado, sino qu� tendr�a que ocurrir para que dejara de parecernos el aspecto m�s deseable.Lo que la melanina escondeSi ma�ana desapareciese Instagram, todos seguir�amos so�ando con el bronceado ideal. Y no porque la gente desee realmente la melanina, sino porque desea lo que la melanina simboliza.En To Die For: The Semiotic Seductive Power of the Tanned Body (2004), probablemente el art�culo sociol�gico m�s citado sobre el bronceado, los soci�logos Phillip Vannini y Aaron McCright explican c�mo la piel bronceada dej� de ser simplemente un indicador de exposici�n al sol para convertirse en un signo cargado de significado social. Para los autores, el bronceado no puede entenderse �nicamente como un fen�meno biol�gico, sino como un lenguaje visual asociado a ideas de atractivo, ocio, estatus y autoexpresi�n.La soci�loga australiana Deborah Lupton tiene mucho que aportar al tema. En un art�culo titulado Life would be pretty dull without risk, coescrito con John Tulloch y publicado en 2002 en la revista Health, Risk & Society, cuestiona la idea de que las conductas de riesgo puedan explicarse �nicamente por falta de informaci�n o por errores de juicio. A partir de entrevistas en profundidad, muestran que muchas personas asumen riesgos de forma consciente porque obtienen de ellos placer, implicaci�n emocional, sensaci�n de control o experiencias de autodescubrimiento. Vamos, que lo que empuja a ponerse negro como un carb�n cada a�o no es la ignorancia, como a menudo pensamos. �Qu� beneficios concretos obtienen las personas de ponerse morenas, algo ef�mero que adem�s necesita una buena inversi�n de tiempo por nuestra parte?Todo lo que el bronceado dice de tiPartamos de que el bronceado sobrevive porque comunica cosas.Aunque parezca parad�jico, lo primero que comunica es salud. La encuesta Sun Exposure and Associated Risks in 17 Countries desvel� que el 73% de los europeos, como se comentaba m�s arriba, sigue asociando el bronceado con una apariencia saludable. Seg�n explica a Yo Dona la propia Deborah Lupton: "El bronceado simboliza hoy lo mismo que ha simbolizado desde los a�os 70: un estilo de vida saludable al aire libre o unas vacaciones en un destino soleado. En Australia, el bronceado se asocia especialmente al tiempo pasado en la playa y a los veranos largos y calurosos".Otra de las cosas que comunica es capital moral. Como defiende el soci�logo Chris Shilling, el cuerpo moderno es una especie de curr�culum visible. El bronceado comunica que has invertido tiempo en tu aspecto. Y si tienes tiempo para invertir en eso es que tu trabajo te permite disfrutar del suficiente tiempo libre en las horas de sol. O que, directamente, no necesitas trabajar. Vamos, que tienes un cierto nivel de poder adquisitivo s� o s� (o al menos, lo parece).M�s. Atractivo sexual. El moreno aumenta el contraste visual de ciertos rasgos, puede hacer parecer la piel m�s uniforme, resalta la musculatura y disimula imperfecciones. En el estudio Hot or Not? Evaluating the Effect of Artificial Tanning on the Public's Perception of Attractiveness, publicado en Archives of Dermatology, el 92,7% de los participantes afirm� que la piel bronceada era m�s atractiva que la no bronceada.El bronceado tambi�n comunica identidad estacional, pertenencia social y control del cuerpo. Para mucha gente, ponerse morena es una forma de entrar psicol�gicamente en el verano, como guardar los abrigos o hacerse la pedicura. Estar muy p�lido en agosto puede percibirse casi como una anomal�a. Y el aspecto f�sico se convierte en una demostraci�n de capacidad de gesti�n personal: "He conseguido que mi cuerpo tenga este aspecto". Aunque sea discutible cu�nto control hay realmente, claro.Y quiz�, tach�n, el beneficio m�s importante de todos: bienestar y felicidad.Cuando ves a una persona morena no sueles pensar: "Anda, ha aumentado su melanina". Piensas: "Este/a ha estado de vacaciones, sale al aire libre, tiene tiempo libre, hace deporte, disfruta de la vida...". Vamos, que el moreno funciona como un marcador visual de bienestar. De forma subjetiva la relaci�n de la idea de bienestar y bronceado tambi�n es intensa. En el mencionado estudio Hot or Not?... muchos declararon sentirse mejor consigo mismos cuando estaban morenos. La playa -que es el lugar donde con m�s frecuencia nos ponemos morenos- tiene una fuerte presencia emocional y sensorial para muchas personas. "Es de los pocos contactos que tengo con la naturaleza. Me hace sentir feliz, s�. Un ba�o en el mar es de las mejores sensaciones que hay para m�. Tal vez tambi�n tenga algo de recuerdo de la ni�ez, pero b�sicamente es una fuente de sensaciones incre�ble, sensorial, visual, incluso olfativa", explica Esperanza Nieto, que vive en Almer�a.Hay otra posible lectura. En una �poca en que la belleza se puede modificar mediante maquillaje, filtros, rellenos o cirug�a, el bronceado conserva una cierta apariencia de autenticidad. Parece algo "ganado" por el cuerpo, no fabricado, aunque en la pr�ctica muchas veces tampoco sea as�. Porque de hecho, y aunque parezca parad�jico, el auge de los autobronceadores ha reforzado el ideal del bronceado. Distintas consultoras sit�an su mercado mundial entre los 1.200 y los 1.400 millones de d�lares, con previsiones de crecimiento anual de entre el 5% y el 8% durante la pr�xima d�cada. Porque lo que est� creciendo no es el deseo de estar menos moreno, sino el deseo de estar moreno sin asumir algunos de los costes del sol.El moreno Trump no nos afectaOtra de las cosas llamativas del ideal del bronceado es su capacidad para sobrevivir incluso a sus propias caricaturas. Otros c�nones de belleza se han debilitado cuando sus versiones m�s extremas se han convertido en objeto de burla. Sin embargo, el bronceado parece inmune a ese mecanismo. Durante a�os, la est�tica de Jersey Shore fue ridiculizada precisamente por su combinaci�n de moreno intenso, gimnasio y artificio, mientras que el tono de piel de Donald Trump ha sido objeto recurrente de memes. Y, aun as�, nada de eso parece haber erosionado el atractivo general del moreno.No se ridiculiza estar moreno, sino estarlo demasiado. O moreno-raro, como Trump.Y aqu� viene otra cosa interesante: la investigaci�n sociol�gica sugiere que no todos los grados de bronceado gozan del mismo prestigio social. En uno de sus estudios, Deborah Lupton y Daniel Gaffney observaron que los j�venes australianos expresaban actitudes positivas hacia los bronceados ligeros o medios, mientras que mostraban opiniones negativas tanto hacia la piel muy p�lida como hacia las quemaduras solares. El ideal no era el m�ximo nivel posible de moreno, sino un punto intermedio que transmitiera una imagen saludable y atractiva sin resultar excesivo.�Y si alg�n d�a el moreno dejara de gustarnos?�Qu� tendr�a que ocurrir para que el bronceado dejara de parecernos atractivo y pasara a verse casi como un defecto f�sico? La respuesta m�s probable es que tendr�an que cambiar los significados sociales que hoy proyectamos en �l.Sabemos desde hace d�cadas que la exposici�n solar acelera el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de c�ncer cut�neo, pero esa informaci�n apenas ha alterado el prestigio est�tico del moreno. Como han se�alado autores como Deborah Lupton, las personas no act�an �nicamente en funci�n del conocimiento de los riesgos, sino tambi�n de los valores, deseos e identidades asociados a una conducta. El bronceado sigue evocando salud, ocio, vacaciones y atractivo sexual, y esos significados pesan m�s que las advertencias m�dicas.Pero algo est� cambiando. Al menos en Australia. Seg�n cuenta a Yo Dona la soci�loga australiana, "Aqu�, la situaci�n se complica por el hecho de que tenemos una tasa muy elevada de c�ncer de piel, incluido el melanoma, y muchos de nosotros, especialmente quienes tenemos ascendencia europea, conocemos a alguien que ha sido tratado por c�ncer de piel o incluso hemos recibido tratamiento nosotros mismos. Ha habido much�simas campa�as de salud p�blica y cobertura medi�tica sobre los peligros de la exposici�n al sol. Todos sabemos cu�ndo los niveles de radiaci�n ultravioleta son m�s altos y cu�ndo conviene evitar el sol o protegerse. Por ello, la generaci�n m�s joven de australianos se ha mantenido alejada del sol mucho m�s que las generaciones anteriores. En las guarder�as y escuelas primarias existen normas como "sin sombrero, no se juega" durante las actividades al aire libre, y pr�cticamente todos los ni�os peque�os llevan protector solar de alta protecci�n y ba�adores que cubren gran parte del cuerpo para protegerse cuando van a la playa o a la piscina. Hoy en d�a apenas se ven ni�os bronceados en Australia. De hecho, normalmente puedo distinguir qui�nes son los mochileros europeos en S�dney: son los j�venes con un bronceado intenso (�los j�venes australianos son los p�lidos!)".









