En el transcurso del año 2026, el mercado español de reestructuraciones se desarrolla en un entorno claramente distinto al de la década anterior. Por un lado, España está experimentando un proceso de ajuste empresarial más progresivo que otras economías europeas, en gran parte debido a la mayor bancarización de su tejido empresarial y a su menor exposición directa a sectores industriales más intensivos en capital.Sin embargo, este fenómeno está siendo impulsado por diversos factores, entre los que destacan el impacto de los aranceles, el aumento de la incertidumbre geopolítica - incluidas las tensiones en Oriente Medio y el conflicto en Irán - y el deterioro del entorno económico. A ello se suma un elemento especialmente relevante en el caso español: la proximidad de los vencimientos de los préstamos públicos concedidos por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) durante la pandemia, cuyo calendario de devolución está comenzando a generar presión sobre la liquidez y la solvencia de numerosas compañías, especialmente en el segmento intermedio del mercado.
Como consecuencia, es previsible que las reestructuraciones en España continúen aumentando de forma gradual, con especial incidencia en el mid market y en sectores como Energía, Consumo, Logística e Industrial. Más que un aumento abrupto de insolvencias, el escenario esperado es el de un crecimiento progresivo de reorganizaciones o reestructuraciones preventivas, orientadas a reforzar la solvencia, mejorar la eficiencia operativa y facilitar la adaptación de las empresas a un entorno económico más complejo y competitivo.







