En el transcurso del año 2026, el mercado español de reestructuraciones se desarrolla en un entorno claramente distinto al de la década anterior. Por un lado, España está experimentando un proceso de ajuste empresarial más progresivo que otras economías europeas, en gran parte debido a la mayor bancarización de su tejido empresarial y a su menor exposición directa a sectores industriales más intensivos en capital.