La banca ha vuelto a sacar la tijera a la hora de mirar a sus plantillas. El Santander, el BBVA y el Sabadell han iniciado en este año diversas fórmulas de reducción de empleo, tras más de cinco años después de los últimos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que vivió el sector. El plan ahora es optar por medidas más suaves, como prejubilaciones o bajas incentivadas, aunque supongan relevantes recortes de empleo igualmente. Todo ello, en plena eclosión de la inteligencia artificial (IA) en el sector, que abre la puerta a elevados recortes de costes y mejoras de ingresos por parte de las entidades.El último gran banco en dar un paso en este sentido ha sido el Santander. La semana pasada inició con los sindicatos negociaciones de un plan de prejubilaciones, que en principio estará vigente durante tres años. La enseña no ha precisado aún cuántos empleados esperan que salgan del banco por esta vía durante este tiempo. La cuestión está todavía pendiente del diálogo con los representantes de los traabajadores, que se prolongará previsiblemente durante la primera quincena del mes de julio. Por el momento, el banco ha ofrecido las mismas condiciones que en el último ERE, de 2021: el 74% del salario para los empleados de entre 55 y 57 años y el 76% para los mayores de 58.Abrir este plan de prejubilaciones fue, paradójicamente, una petición de los propios sindicatos. El banco había ido reduciendo su plantilla en los últimos años a través de acuerdos privados con los empleados y lo que se ha buscado en cambio es abrir un marco general para que se produzcan todas estas salidas. De hecho, según las cuentas anuales del Santander, recortó la plantilla global un 4%, el mayor ritmo en más de dos décadas, con la salida de 8.350 trabajadores. En España prescindió de unos 800. Las cifras se producen en el marco del plan estratégico que el banco presentó el pasado mes de febrero en Londres, donde prometía un drástico recorte de costes, apoyado entre otras cuestiones en la adopción de la IA. Un plan con el que espera generar 1.000 millones entre mejoras de ingresos y recortes de gastos.Por su parte, los movimientos del BBVA han sido más quirúrgicos. En su presentación de las cuentas del primer trimestre desveló que en el arranque de este año había abierto un plan de bajas incentivadas, al que se apuntaron 750 trabajadores en todo el grupo sobre una plantilla de más de 120.000 trabajadores. En España salieron 230 empleados. Aun así, esta resta no impidió al banco crecer en el número total de plantilla. El banco se gastó en todo ello 125 millones y, según aseguró su responsable en España, Peio Belausteguigoitia, la semana pasada, no se han producido más bajas por esta vía en España.Por el lado del Sabadell, el banco ha reactivado un plan de prejubilaciones que tuvo congelado durante la opa del BBVA, en la primavera de 2024. A él se han apuntado unos 400 trabajadores, por lo que el banco provisiona 90 millones de euros. El programa de esta entidad se ha dirigido a empleados mayores de 58 años, que reciben hasta el 75% del salario.En este periodo de ajustes ya abierto desde el arranque de 2026, sin embargo, la estrategia de los bancos es ligeramente diferente a los despidos de hace un lustro. En lugar de optar por grandes ERE, se opta por programas de prejubilaciones o salidas incentivadas. La razón puede ser de imagen, en un momento en el que los bancos encadenan años de beneficios récord. Aunque también es cierto que los ERE de la banca nunca fueron traumáticos y se han saldado habitualmente con sobredemanda de los trabajadores.Así fue sin excepción durante la última ronda de salidas en los bancos, que tuvieron lugar tras el Covid-19 y en plena era de los tipos cero por parte del Banco Central Europeo, que comprometió la rentabilidad del sector. Fue entonces cuando el Santander prescindió de 3.500 trabajadores, cuando antes en 2019 hizo lo propio con otro ERE por otros 3.200 y, en 2017, tras la adquisición del Popular, por 1.100 más. También en 2021 el BBVA despidió a 2.725 trabajadores y planeaba hacer otro movimiento similar tras la opa sobre el Sabadell, donde contemplaba ahorros de personal por 325 millones, con el cierre de 300 oficinas, según se recogía en la documentación que se presentó para sustentar su oferta de compra. Según los sindicatos, esto suponía prescindir de unos 4.000 trabajadores. Ahora tendrá que decidir si realizar los recortes de empleo pese a que la opa no salió adelante, si bien el banco afirma que no contemplan grandes despidos por la IA. Por parte del Sabadell, también ejecutó un gran despido colectivo en 2021, en los primeros meses en el cargo de su exconsejero delegado, César González-Bueno, en el que salieron más de 2.000 empleados.Pero el mayor ERE de esa época fue el que realizó CaixaBank y que siguió a la fusión con Bankia. Es, además, el mayor despido colectivo de la historia de España, con 6.500 salidas. El primer banco español es el único de los grandes que aún no ha movido ficha en esta nueva ronda de ajustes, con la incógnita de si lo hará en los próximos meses. A nivel general, un asesor de varios bancos españoles apunta que su previsión es que este tipo de medidas se sucederán en todos los bancos nacionales durante los próximos años. Sobre ello coinciden dos fuerzas. Por un lado, la eclosión ya completa de la banca digital, que pese a haber sido la responsable de despidos y cierre de oficinas, muchos expertos aún ven margen en cuanto a la aplicación de recortes. Por el otro, la irrupción de la IA, que puede afectar más a los servicios centrales que a la red comercial. Sin embargo, la banca todavía debe constatar pruebas muy claras de cómo de rápido se puede producir esta automatización en sus procesos para decidir ya de cuántos trabajadores puede prescindir.
La banca abre una nueva era de reestructuraciones de empleo en plena eclosión de la IA
El Santander, el BBVA y el Sabadell han planteado diversas fórmulas de salidas este año, pero no ERE







