Noticia Exclusivo suscriptores Entre los uniformados crece el optimismo por la recuperación del liderazgo, doctrina y capacidades de inteligencia, movilidad y comando.Integrantes del Ejército en un dispositivo de seguridad. Foto: Cortesía EjércitoSUBEDITOR DE JUSTICA12.07.2026 23:30 Actualizado: 12.07.2026 23:30

A 26 días del cambio de gobierno, la expectativa en los cuarteles militares y de Policía comienza a instalarse ante el relevo de la cúpula que pueda dar el nuevo mando político, tras los anuncios en materia de seguridad que buscan recuperar las capacidades institucionales.Aunque parte del debate entre las fuerzas se ha concentrado en los nombres que integrarían la nueva cúpula militar y policial, oficiales consultados señalan que la prioridad pasa por recuperar el liderazgo interno, fortalecer la doctrina y devolver protagonismo a la misión constitucional de combatir las estructuras criminales.Paradójicamente, uno de los asuntos que más controversia genera es el eventual reintegro de generales retirados para asumir posiciones de mando. A lo largo de los últimos días, varios analistas y oficiales en retiro han cuestionado esa posibilidad por considerar que rompe la sucesión natural de la carrera militar y policial e introduce incentivos políticos dentro de la institución.Abelardo de la Espriella en Cúcuta durante el empalme regional. Foto:@ABDELAESPRIELLA“Es una figura prácticamente politizada. Condiciona la autonomía institucional, aumenta la influencia política sobre las decisiones y genera un efecto de desmotivación en la carrera”, sostiene uno de los generales consultados, quien considera que cuando la posibilidad de regresar al servicio activo depende de decisiones políticas, algunos oficiales pueden terminar orientando parte de su carrera hacia la búsqueda de apoyos externos, en lugar de concentrarse en su desempeño profesional.Sin embargo, para otros, la magnitud de los retos que enfrentan las Fuerzas en la actualidad ha llevado incluso a quienes rechazaban esa alternativa a reconsiderar su posición, debido a que el argumento ya no gira alrededor de la conveniencia jurídica o doctrinal del reintegro, sino de la necesidad de recuperar experiencia en áreas que consideran críticas.Oficiales en una ceremonia militar. Foto:Cortesía“Creo que sí es necesario reintegrar aquellos liderazgos que tienen experiencia, conocimiento y que fueron claves en inteligencia, investigación y labores operativas contra la criminalidad”, afirma un oficial de la Policía consultado, quien incluso plantea que ese regreso no debería limitarse al director general de la institución, sino extenderse a cargos estratégicos como la Subdirección, la Dirección Operativa y la Inspección General para facilitar la reconstrucción del mando.Quienes hoy aceptan la posibilidad de reintegrar generales retirados insisten en que esa medida debe entenderse como una decisión excepcional y no como una práctica permanente. “Ojalá esta sea la última vez que en Colombia se reintegren generales de la reserva activa para recuperar el liderazgo de la cúpula. La tarea de ellos debe ser generar las condiciones para que vuelva la sucesión natural del mando, recuperar la doctrina, la jerarquía, la disciplina, el profesionalismo, la motivación y el liderazgo de los policías y militares”, dijo el general (r) Juan Carlos Buitrago, exdirector de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa).La unidad esta conformada por tres batallones de Despliegue Rápido. Foto:CortesíaLa explicación apunta a un diagnóstico que se tiene y que es compartido por varios integrantes de la Fuerza Pública toda vez que durante los últimos años se produjo una salida acelerada de oficiales –más de 80 generales– con amplia trayectoria en operaciones contra organizaciones armadas y estructuras criminales. Esa renovación, aseguran, redujo la experiencia acumulada.“Se perdieron la experiencia y el conocimiento. La institución dejó de contar con oficiales que habían librado durante años la lucha contra el terrorismo y las organizaciones criminales”, señaló otra de las fuentes consultadas.Miembros del Ejército de Colombia. Foto:Cortesía¿Cómo está el ambiente?Ese panorama ayuda a entender el ambiente que hoy predomina dentro de las Fuerzas Militares, en donde más que hablar de cambios doctrinales, los uniformados describen un regreso a la misión institucional. “La esencia, de acuerdo con los anuncios, vuelve a ser nuevamente más militar. Unas fuerzas que vayan a combatir directamente las estructuras para lo que fueron diseñadas las diferentes unidades de la Fuerza Pública, debido a que el conflicto nunca se ha acabado”, dijo otro de los oficiales consultados.Ese mensaje parece haber encontrado eco entre buena parte de la tropa, la percepción que describen varias fuentes es la de un personal que espera con expectativa el cambio de gobierno, convencido de que la prioridad volverá a centrarse en las operaciones contra las organizaciones armadas ilegales.“Nueve de cada diez estamos supremamente felices”, asegura uno de los oficiales consultados. “Nosotros estamos aquí porque amamos esta profesión. No es un asunto económico. Es nuestra misión. Uno está aquí para combatir la extorsión, el secuestro, el crimen. Esa es nuestra razón de ser”.Los policías también manifestaron sus expectativas. Foto:Milton Díaz. EL TIEMPOEsa sensación, explican, también responde a la expectativa de recuperar una mayor capacidad de acción operacional. Durante las conversaciones aparece de manera reiterada la percepción de que las Fuerzas enfrentaron restricciones que limitaron su actuación frente a los grupos armados.La expectativa, sin embargo, convive con un reconocimiento de las limitaciones materiales que heredará el próximo gobierno, pues advierten que las capacidades de inteligencia, aviación, movilidad y comando fueron reducidas durante los últimos años, lo que obligará a reconstruir buena parte de la estructura operacional.“Las capacidades están muy reducidas. Inteligencia, aviación, movilidad, comando y control. Todo eso quedó afectado”, sostiene una de las fuentes.Por eso, varios oficiales consideran que el principal desafío no será únicamente presupuestal. La palabra que más se repite en las conversaciones es liderazgo. “Va a requerir liderazgo”, resume uno de los oficiales al explicar los retos que enfrentará la nueva cúpula.Son 166.000 los integrantes de la Policía Nacional. Foto:Policía NacionalLa discusión alcanza igualmente al Ministerio de Defensa. Aunque algunos sectores han planteado la posibilidad de que sea dirigido por un militar retirado, varios oficiales consideran que debe mantenerse el modelo establecido desde la Constitución de 1991. “No estoy de acuerdo en que el ministro de Defensa sea uniformado. Debe conservar su carácter civil. Puede ser alguien de la reserva activa, pero debe mantener una representación política e independencia que permita preservar los equilibrios institucionales”, expresó otro de los consultados.Más allá de los cambios que se anuncien desde el Gobierno, dentro de las Fuerzas Militares el ambiente parece estar marcado por una mezcla de optimismo, expectativa y conciencia de las dificultades que vienen. Los uniformados hablan de recuperar capacidades, reconstruir liderazgos y volver a concentrarse en la misión para la cual fueron entrenados. El reto, coinciden, será convertir ese impulso en resultados en un contexto en el que las limitaciones materiales seguirán presentes durante los primeros años del nuevo gobierno.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.