Las implicaciones del regreso del Esmad como lo propone el próximo mindenfensa Foto: Óscar PérezResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Antes de posesionarse, el equipo del presidente electo Abelardo de la Espriella ya empezó a mover las piezas que definirán el rumbo de la seguridad en Colombia. Uno de los anuncios que más ruido generó esta semana lo hizo el general en retiro Jorge Eduardo Mora López, designado para ocupar el Ministerio de Defensa: el regreso del Escuadrón Móvil Antidisturbios, el Esmad, tal como se conocía antes de 2022.Aquel año, en medio de las secuelas del estallido social, el Gobierno de Gustavo Petro decidió reemplazar al Esmad por la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden, la Undmo, un cambio que quedó consagrado en el Decreto 003. Para Mora López, esa reforma le quitó margen de maniobra a la Fuerza Pública a la hora de responder a situaciones de alteración del orden público, que desde entonces ha tenido que actuar, según explicó, dentro de los límites que exigen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.Por eso, dijo el ministro designado, una de las primeras medidas del nuevo Gobierno será derogar ese decreto y las demás normas que dieron vida a la Undmo, lo que en la práctica traería de vuelta al Esmad como parte del esquema de seguridad del país. “Se van a derogar una serie de decretos que le ataban las manos a la Fuerza Pública”, declaró Mora López al justificar la decisión.El anuncio no pasó inadvertido entre quienes durante años han documentado el actuar de la Fuerza Pública en medio de protestas. Para averiguar qué implica esa propuesta, El Espectador habló con abogados de la oenegé Temblores y del Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, el Cajar, dos organizaciones que han representado a víctimas de la Fuerza Pública en el marco de manifestaciones.La primera en responder fue July Henríquez Sampayo, coordinadora del Cajar, quien empezó por desmontar la premisa misma del anuncio: el Esmad, dijo, nunca desapareció. Lo que ocurrió, explicó, fue una fusión con nuevas dependencias de diálogo, de manera que la Policía conservó esa capacidad dentro de lo que hoy se conoce como Undmo, sigla de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden. Esa unidad, precisó Henríquez, mantiene la función de intervenir mediante el uso de la fuerza cuando las medidas de diálogo no bastan, y conserva también sus capacidades operativas, sus equipos de control y elementos de dotación como armas menos letales, escudos, uniformes de protección y vehículos blindados. Lo único que cambió, insistió, fue el momento en que esa fuerza se activa, ahora armonizado con los estándares de derechos humanos.Desde su perspectiva, el anuncio del general Mora representa un retroceso. La derogatoria que se anuncia, explicó, no solo afectaría un nombre o una sigla, sino que borraría el marco normativo que dio origen a cerca de 30 equipos de diálogo distribuidos por el país y a los protocolos que hoy conciben el uso de la fuerza como último recurso, tal como debería ser en una democracia. Lo que Mora describe como ataduras, dijo Henríquez, son en realidad herramientas pensadas para el diagnóstico, la mediación, la interlocución y la coordinación interinstitucional, que incluyen incluso a organizaciones de derechos humanos que verifican en terreno cómo se comporta la Fuerza Pública. Eliminar ese andamiaje para quedarse únicamente con un cuerpo antidisturbios, advirtió la abogada, no solo sería un incumplimiento de lo ordenado por la Corte Suprema de Justicia en la sentencia STC 7641 de 2020, sino un riesgo latente para toda la ciudadanía y un agravio para las víctimas del Esmad, un cuerpo cuyos integrantes —recordó— han sido condenados, junto con el Estado, por abuso de la fuerza y violación del derecho a la vida y a la integridad personal en contextos de protesta.La conversación con Temblores no fue menos crítica. Alejandro Lanz, codirector ejecutivo de la organización, enumeró varios de los avances que, a su juicio, se perderían con el regreso del Esmad. El primero tiene nombre propio: los Equipos de Diálogo, o EDI, creados por la resolución que dio origen a la Undmo. Sus integrantes, explicó Lanz, están formados y entrenados en resolución no violenta de conflictos, no portan armas y visten un uniforme distinto al de los Dispositivos Especializados de Intervención, que sí llevan la armadura negra convencional. Esos equipos, sumados al trabajo de otros actores estatales y de la sociedad civil presentes en terreno, han sido efectivos, dijo, para reducir el uso de la fuerza por parte de la Undmo y para desescalar de forma no violenta escenarios de tensión social.Hay un segundo avance, menos visible pero igual de relevante según Lanz: la apropiación que ha tenido la propia Undmo de su transformación interna. Tanto oficiales como personal del nivel ejecutivo, dijo, reconocen hoy que priorizar el diálogo y apoyarse en los EDI para reducir la necesidad del uso de la fuerza no solo protege a la ciudadanía, sino también a los mismos policías. Ese cambio, agregó, ha hecho que la Undmo sea vista por otras fuerzas policiales del mundo como un referente de éxito en el desescalamiento de la conflictividad social.¿Y qué pasaría con el derecho a la protesta si el Esmad regresa? Ahí Lanz fue enfático: se perdería una instancia de diálogo que, según las propias cifras de la Policía, ha mostrado resultados concretos. De acuerdo con un reporte reciente elaborado por Temblores con esa información, el uso de la fuerza en escenarios de protesta se redujo en un 68 % en promedio por mes entre los gobiernos de Iván Duque y de Gustavo Petro. La proporción de intervenciones —es decir, las veces en que la fuerza terminó siendo utilizada— por cada evento de protesta bajó de 0,14 en el gobierno Duque a 0,08 en el gobierno Petro. Esa reducción, insistió Lanz, no solo protege la integridad de los manifestantes: protege también la de los policías, un argumento que, dijo, el gobierno entrante debería tener presente antes de tomar una decisión que ya empieza a generar resistencia entre quienes vigilan de cerca el actuar de la Fuerza Pública en las calles.Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.Conoce másTemas recomendados:
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