El arzobispo de Fachadolid ha realizado una atrevida razia en la política española. Disculpen los vallisoletanos, lo de Fachadolid no es cosa es mía, es palabra del nuevo líder de las juventudes del PP que empieza con maneras. En todo caso, no desmerece el título don Luis Argüello, presidente, además, de la Conferencia Episcopal. En la inspiración del titular, soy devoto deudor de Faemino y Cansado, en un gag inolvidable.
Este señor castellano, saliéndose de su pellejo pastoral, ha tildado al Estado español de banda de ladrones. No es un error menor ni no intencionado ni un desliz, el señor obispo es versado en leyes y en religión y, a pesar de ello, se sale de la predicación pastoral del papa León XIV para situarse abiertamente en la doctrina no de la Iglesia sino de la extrema derecha. Don Luis sabe las diferencias y sabe que él es la máxima autoridad en las diócesis de España, y también sabe que su ministerio depende del Papa, jefe de la Iglesia y del Estado del Vaticano.













