En su primer encuentro con la cúpula de la Conferencia Episcopal el pasado noviembre, el Pontífice advirtió sobre los grupos ultras que quieren “ganar el voto católico”
El pasado 17 de noviembre los nueve obispos españoles que componen la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal (CEE) acudieron al Vaticano a su primera reunión con León XIV, seis meses después de su elección, y el Papa les sorprendió al dejar claras sus prioridades e ir directo al grano: dijo que su mayor preocupación en este momento en España “es la ideología de ultraderecha”, según confirman a EL PAÍS dos fuentes conocedoras de lo sucedido en el encuentro. Durante la reunión, el Pontífice alertó a los prelados españoles del ascenso de estos grupos políticos y de cómo “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”, según refieren las mismas fuentes. Este mensaje marca desde entonces la línea que el Papa desea que siga el episcopado español ante el discurso de partidos como Vox y grupos ultraconservadores contra la acogida y regularización de inmigrantes.
“El Papa ve que la ultraderecha utiliza a los creyentes para sus fines”, afirma un prelado. En sus discursos, estos grupos acusan a obispos de traicionar a los fieles por apoyar las políticas “anticristianas” del Gobierno como una “contrapartida pactada” por los casos de pederastia o “como consecuencia del sistema de ayudas” que reciben. También lanzan críticas contra el episcopado por guardar “silencio ante el avance del islamismo” y proponen, incluso, a los creyentes dejar de poner la X en la casilla de la declaración de la renta para la Iglesia. Estos mensajes empezaron a difundirse el pasado verano para tratar de deslegitimar a la jerarquía eclesial y atraer votos.






