Vox quiere presentarse como el defensor de las ideas de la Iglesia, pero hay una discrepancia importante: la inmigración
La advertencia del papa León XIV a los miembros de la Conferencia Episcopal española, en el sentido de que su mayor preocupación en este momento en España “es la ideología de ultraderecha”, debe haber inquietado, y mucho, a Santiago Abascal y a los responsables de Vox. Lo quieran o no, Vox necesita tener una relación más fluida y activa con la jerarquía de la Igles...
ia católica española, porque su contenido ideológico básico es el ultranacionalismo cristiano; es decir, los miembros de Vox recogen la tradición política ultranacional católica española y cualquier ruptura clara con la jerarquía de la Iglesia complica su proyecto.
El principal problema de Vox en estos momentos (y de algunos obispos que se sienten próximos a Abascal) es el anuncio de la regularización de medio millón de inmigrantes que ya viven y trabajan en España pero que no tienen documentación. La jerarquía de la Iglesia española, animada por el Vaticano, defiende la acogida y esa regularización desde hace muchos meses, mientras que Vox mantiene una furibunda oposición. La política antiinmigración es uno de los principales elementos del programa de la extrema derecha, no solo española, sino de toda Europa, y Abascal no puede tampoco desligarse de uno de los ejes principales de los programas de sus colegas europeos.






