Preso de una deriva cada vez más extremista, Santiago Abascal, presidente de un partido que se autodeclara católico, lanzó el domingo en un canal ultra de YouTube un ataque sin precedentes contra la Conferencia Episcopal Española (CEE) porque los obispos han salido en defensa de la comunidad musulmana tras la aprobación de una moción islamófoba en Jumilla (Murcia) instada por Vox. La cúpula de la iglesia española considera que la polémica moción, que veta el uso de instalaciones municipales para celebrar fiestas musulmanas, atenta contra la libertad religiosa y los derechos fundamentales y supone una discriminación impropia de una democracia.
Vox cree haber encontrado en su demagógico y mentiroso ataque a la inmigración en España un caladero de votos para seguir creciendo a costa del electorado tradicional del PP. Las encuestas indican que no le va mal. Ahora ha dado un salto cualitativo a una patente islamofobia que discrimina a las personas según su culto. En su virulenta arremetida contra los obispos, Abascal lanzó insinuaciones sin ninguna prueba contra la financiación pública de Cáritas, el brazo social más activo de la Iglesia española, el 70% de cuyos fondos provienen de aportaciones privadas. Junto a ello, insinuó que la postura de la Iglesia se debe a que está “amordazada” por los casos de pederastia en su seno, de los que Vox jamás ha hablado ni mostrado al respecto la menor preocupación. El argumento es igual de populista y falsario que reprochar a los prelados un silencio —inexistente— sobre las políticas del Gobierno en materia del derecho al aborto o a la eutanasia.






