Inés Morencia |

Valladolid (EFE).- Cuando se piensa en el futbolín, la imagen que viene a la mente es la de diversión entre amigos, una rivalidad sana sobre una pequeña mesa con jugadores inanimados, que nunca termina en una sola partida.

Pero esta afición, que cuenta con una gran tradición en España, ha ido mucho más allá, desde que se pusiera en marcha la Liga Nacional de Futbolín y el Campeonato de España que, desde hace 18 y 28 años, respectivamente.

Este año, la Cúpula del Milenio de Valladolid ha acogido esta Liga Nacional, en la que se han dado cita unos 700 participantes procedentes de toda España y que compiten en cuatro categorías -Elite, Primera, Segunda y Tercera.- y en dos modalidades: en movimiento y parado.

A ella solo pueden acceder los ganadores de las respectivas ligas que se organizan en cada zona, por lo que el nivel de la competición es muy elevado.