Tras terminar la carrera de Arquitectura en 2005, Mónica Sánchez se colegió e hizo lo que todo el mundo en su situación: afiliarse a la mutualidad de su gremio. Por aquel entonces, los profesionales liberales vinculados a colegios como los propios arquitectos y también procuradores, abogados o médicos, ya podían elegir entre afiliarse a una mutualidad a la que pagar una cuota para ir generando su pensión o a la Seguridad Social, pero prácticamente nadie optaba por esta segunda vía."Mi hermano también es arquitecto, es mayor que yo, y también lo había hecho. En principio, veías a la gente mayor que tú que se metían, que estaban contentos. Era un sistema que el Estado avalaba, te sentías seguro, te dejabas llevar", declara Sánchez, que tiene ahora 54 años. "Para nada te imaginabas que esto iba a pasar".Lo que pasó fue lo que miles de mutualistas por toda España descubrieron hace dos o tres años, en función de su profesión y las relaciones que tuvieran con otros compañeros del gremio. El dinero que habían pagado religiosamente a su mutualidad durante toda su carrerase iba a traducir en una pensión exigua, muy por debajo de la pensión mínima que obtendrían si hubieran cotizado en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Ahora, tras varios años de movilizaciones y meses de trámites parlamentarios, el Congreso está cerca de legislar la aprobación de una pasarela para que los mutualistas puedan traspasar su cotización al RETA y alcancen una pensión mínima al jubilarse. El Gobierno cifró el impacto en 5.204 millones de euros para unos 47.000 mutualistas con derecho previo a pensión pública, aunque otras fuentes elevan la estimación a varios cientos de miles. A pesar de que la medida ha concitado un amplio respaldo entre los grupos políticos, quedan aún por dirimirse los detalles sobre quiénes y en qué condiciones podrán acogerse a la pasarela en lo que, según esperan los mutualistas, sea el último episodio de una larga pesadilla."Me enteré hará como mucho dos años, porque los arquitectos fuimos de los últimos en enterarnos de esta historia. Los abogados fueron los primeros y empezaron a surgir chats de WhatsApp, redes sociales… y empezamos a descubrir un poco la historia", explica Sánchez, que trabaja en Pontevedra. "Lo primero de lo que me enteré es que había sido todo un engaño, de que la pensión que me iba a quedar no era ni la mínima, sino una pensión con la que no puedo vivir, de 400 y pico euros. Tendría que seguir trabajando hasta el fin de mi vida. Enterarte de esa manera es un shock. Me sentí totalmente engañada".Un residuo de la organización gremialEl origen del mutualismo es anterior a la configuración del actual sistema de Seguridad Social, cuando los distintos gremios como el de carpinteros o el del metal crearon estas entidades sin ánimo de lucro que tenían el fin de ofrecer cobertura de jubilación, incapacidad, fallecimiento y otras contingencias a sus miembros. A partir de los años 80, todas ellas fueron integradas ya en el RETA, salvo aquellas vinculadas a colegios profesionales, que funcionaron como un sistema sustitutorio de la Seguridad Social para estos sectores.En 1995, tras la aprobación de la Ley de Ordenación del Seguro Privado, las mutualidades, que siempre habían funcionado como sistemas de solidaridad intergeneracional, basados en un fondo común, la llamada capitalización colectiva, fueron obligadas a cambiar de modelo. De manera paulatina, las mutualidades fueron adoptando el sistema de capitalización individual, en el que cada mutualista acumula el ahorro de sus propias aportaciones para financiar su futura pensión. Las mutualidades pasaban de ser un modelo sustitutorio a uno alternativo, ya que cualquier mutualista podía pasarse desde entonces al RETA. Pero el cambio suponía pasar sin ningún año de cotización, es decir,la pérdida de todo el dinero invertido, por lo que prácticamente nadie optó por hacerlo.Fue en ese proceso, que pasó mayormente desapercibido para los mutualistas, cuando la cuantía de sus futuras pensiones de jubilación se vio cada vez más mermada. A medida que la esperanza de vida aumentaba, aumentaba la inflación y las inversiones ofrecían menores rendimientos, la bolsa individual de aportación de cada mutualista iba resultando en una pensión cada vez menor. El mismo capital acumulado tenía que repartirse durante muchos más años."La capitalización individual es un sistema fallido, no se sostiene. Porque la alternatividad consiste en que abres una caja, metes 100 euros al mes y cuando te jubiles abres la caja y con lo que te queda vives, sin actualización de IPC, sin tener en cuenta la devaluación de la moneda, o sea, un auténtico sistema cafre y muy fallido, para que nos entendamos", declara Isabel Rabel, portavoz movimiento de Plataforma Pasarela RETA, una organización paraguas de todas las que han llevado a cabo movilizaciones en estos últimos años.Falta de transparenciaAntonia Moyano es abogada colegiada desde 1989, es decir, el tiempo en el que entrar en la mutualidad no era optativo, sino la única opción posible. Cuando las mutualidades pasaron del sistema de capitalización colectiva a la individual y los mutualistas tuvieron la opción de pasarse al RETA, esta barcelonesa que ahora tiene 63 años, optó por quedarse en la mutua."Yo tenía casi casi 10 años en la mutua, y si me iba a autónomo esos los perdía. Hay que comprender que la información que se daba era muy sesgada porque los colegios no querían que nos fuéramos. Se nos dijo que era peor, que había que seguir porque estamos en una mutua de los abogados, que nos va a proteger y que perdíamos el dinero de la antigüedad y bueno, nos convencieron y nos quedamos", recuerda Moyano, que hasta 2023 no fue consciente de que su jubilación iba a quedarse en poco más de 400 euros sin actualización por la inflación. "La sensación es de engaño, claro que sí, de engaño. La sensación es de: 'Bueno, ¿pero qué ha pasado aquí?'. No entendíamos nada".Muchos mutualistas como ella pasaron a formar parte de las movilizaciones reclamando la pasarela que está a punto de ser aprobada. Su principal argumento es que no recibieron la información adecuada cuando cambió el modelo y que el Estado no realizó la debida labor de vigilancia y fiscalización de estas mutuas durante las últimas tres décadas, lo que ha derivado en el problema actual."La gente dice: '¿pero cómo no os habéis informado?'. Es que yo soy del 89. Es que ahora claro que estamos informados, ahora estamos en redes, la gente se informa, pero antes se mandaban cartas que te llegaban o no te llegaban. Hasta hace muy poco, ellos no te mandaban la información de todo lo que te quedaba para la jubilación, eso es muy reciente. Ha habido falta de transparencia y ahora en cuanto esto ya ha empezado a entrar vía internet, vía email, entonces, ya es cuando la gente ya se ha dado cuenta", defiende Moyano.Los últimos de la colectivaMar Serrano, una procuradora de 60 años de Salamanca, tiene una historia similar. Se colegió en el año 89, sin otra opción que ingresar en la mutualidad en la época de la capitalización colectiva. En el caso de la procuraduría, la particularidad fue que su mutualidad apuró al máximo el plazo para transitar a la capitalización individual, que no ocurrió hasta 2013.La consecuencia de esta tardanza para los mutualistas fue que el paso voluntario al RETA era aún más suicida, dado que suponía para algunos como Serrano perder más de 20 años de cuotas a la mutua y pasar a la Seguridad Social sin tiempo vital de alcanzar el mínimo de 15 años cotizados que se requiere para poder percibir una pensión mínima de jubilación."Fuimos los últimos de la colectiva y nos hemos visto atrapados en una mutualidad que nos ha engañado, que nos ha estafado", declara Serrano. "Además, en esa época se perdió una ingente cantidad de dinero por malas inversiones. Que a mí me gustaría saber dónde estaba la Dirección General de Seguros para haber evitado esa situación. Es un cúmulo de circunstancias en las que nos hemos encontrado, además, ya llegados a estas edades en las que de verdad estamos absolutamente vendidos".La evidencia más clara del oscuro futuro que esperaba a los mutualistas en activo si no se organizaban para conseguir una pasarela al RETA era el de sus compañeros pasivos. Esto es, los que ya habían empezado a recibir la pensión de la mutua y que, en muchos casos, se veían obligados a seguir trabajando, algo que la ley permite."Cuando ya ves y eres consciente, sobre todo, en el tema de los pasivos, de verdad, a mí me causa una impotencia absoluta, porque yo tengo compañeros que están trabajando con más de 70 años, 75, porque las pensiones que están percibiendo ahora mismo nuestros pasivos son inferiores a 320 euros", declara Serrano. "Están obligados a seguir trabajando. Y como siguen trabajando, siguen produciendo riqueza para el país, siguen pagando impuestos para que otros puedan percibir prestaciones que a ellos se les niegan. Es que no tienen ni bonificaciones para las medicinas".El movimiento J2 y la guerra políticaEn 2023 nació el movimiento #J2 ("Jodidos"), la primera de las plataformas de mutualistas, en este caso de abogados y procuradores, que reclamaban una pasarela al RETA con reconocimiento íntegro de las cotizaciones. El 13 de abril de 2024 realizaron su primera gran manifestación en Madrid y desde entonces han seguido movilizándose y presionando a los partidos políticos para avanzar con la legislación necesaria para la pasarela. Para impulsar este esfuerzo se conformó la Plataforma Pasarela RETA, que unificaba al resto de cara a las negociaciones con los grupos del Congreso."Nos movemos realmente a nivel nacional como un auténtico ejército, donde todo el mundo que conoce a un concejal, un alcalde, que es abogado, procurador o que nos quiera abrir las puertas a nivel local va subiendo hasta que se llega a nivel autonómico, donde se consiguen proposiciones no de ley en prácticamente todas las comunidades autónomas de España y esto va subiendo hasta que llegamos al Congreso", relata Isabel Rabel, portavoz de la Plataforma Pasarela RETA.Finalmente fue el PSOE quien presentó la primera proposición de ley en primavera de 2025. Una propuesta que no contentaba del todo a los mutualistas, dado que dejaba fuera a los pasivos y los que se pasaron al RETA antes de 2023, pero que se dio por buena como un primer paso. Tras un auténtico galimatías durante las distintas fases procedimentales de enmiendas, ponencia, comisión y pleno, la norma ha avanzado al Senado donde ha sido finalmente aprobada este pasado jueves. La norma, en cualquier caso, no elimina el sistema de mutuas y mantiene en vigor la alternatividad como hasta ahora.Mutualidad, una de las principales mutualidades de previsión social españolas y muy presente en el debate sobre la pasarela, emitió este jueves un comunicado en el que celebró el paso en la tramitación dado en el Senado y afirmó que seguirán "colaborando hasta la aprobación definitiva de la ley para favorecer un marco que responda tanto a quienes opten por incorporarse al RETA como a quienes decidan permanecer en una mutualidad alternativa".Desde ATA, la principal organización representativa de los trabajadores autónomos integrados en el RETA, se muestra cierta preocupación por el impacto que puede tener la integración de los mutualistas en el sistema, especialmente si finalmente entraran los pasivos. "Creemos que estas personas merecen una pensión digna, pero quizás no sea la solución integrarlos en un RETA que tiene ya problemas serios de sostenibilidad", declara Celia Ferrero vicepresidenta de ATA. "Puede tener un impacto económico muy importante en el propio sistema y en la solidaridad del mismo que nos llevaría mañana a una subida de cotizaciones para poder asumir el número de mutualistas que entrarían, sobre todo los ya jubilados que entrarían a cobrar pensiones".Tras su tramitación en la Cámara Alta la ley vuelve ahora al Congreso, que tendrá que decidir, probablemente este mismo mes, si da luz verde definitiva al texto para que se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El texto fija que el Gobierno tendrá que desarrollar en tres meses desde la entrada en vigor de la ley el reglamento que concretará los flecos pendientes de la pasarela, por ejemplo, si se aplicará el IPC en el cálculo de las aportaciones económicas transferidas."No puedo sentir otra cosa que no sea orgullo. Somos gente de a pie, yo soy un despacho unipersonal, esto es absolutamente altruista", declara Rabel. "Hemos dedicado tres años de nuestra vida a esto y éramos considerados inicialmente como los locos de la colina que no sabían de qué hablaban. Me he peleado con todo el mundo, con mil instituciones, con el Colegio Profesional, pero no puedo sentir otra cosa que no sea orgullo, pese a que nos hemos quedado cortos y seguiremos peleando, sobre todo por los pasivos".¿Quieres contarnos algo? 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