La salud mental es un problema de primer orden en la sociedad actual. La autoexigencia, la presión a la que nos somete el entorno con trabas como, por ejemplo, el acceso a una vivienda; la precariedad laboral, las relaciones personales… pueden terminar convirtiéndose en una olla a presión. Sin embargo, ¿alguna vez te has planteado si tu dieta influye en tu salud mental? Un grupo de investigadores europeos sí lo han hecho y en los próximos cuatro años tratarán de mejorar nuestro bienestar a través de este cauce.PublicidadLa Unión Europea (UE) ha hecho públicos los 117 nuevos proyectos de investigación financiados en el marco de Horizonte Europa, con una inversión total de 742 millones de euros. El enfoque de esta convocatoria viene marcado por el Clúster 6: "Alimentos, bioeconomía, recursos naturales, agricultura y medio ambiente" que, en un momento en el que las derechas lo amenazan, busca alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo.Uno de estos proyectos es BEETHOVEN, acrónimo en inglés de "Conectando cerebro, medio ambiente y ecosistemas mediante la ómica holística (análisis molecular masivo) y directrices nutricionales validadas basadas en la evidencia". La explicación que aporta el coordinador del proyecto, el austriaco Matthias Pilecky, del Laboratorio de Investigación de Ecosistemas Acuáticos y Salud de la Universidad de Formación Continua de Krems, es más esclarecedora: "Pretendemos establecer una sólida base científica para comprender cómo y bajo qué condiciones la nutrición puede influir en el bienestar mental, qué recomendaciones se pueden derivar de ello y en qué circunstancias es probable que dichas recomendaciones sean ampliamente aceptadas".En realidad, la relación entre lo que comemos y nuestra salud mental no es algo nuevo. Cada vez se suceden más investigaciones en las que se plantea que tanto la nutrición como la microbiota intestinal actúan como factores importantes y modificables que pueden contribuir a la prevención, el bienestar mental y los procesos terapéuticos.El año pasado, la revista Nature publicó un artículo en el que personas que sufrían depresión mejoraban notablemente al reestablecer el equilibrio de su microbiota. En aquellos estudios clínicos, se realizaba a través del trasplante de heces, lo que no ayuda exactamente a averiguar qué microbios son responsables de la mejoría. A partir de este tipo de experiencias, la creencia de poder propiciar el bienestar mental mediante alteraciones de la microbiota a través de la dieta ha cobrado mayor peso.PublicidadSegún esta línea de investigación, los probióticos, esto es, las bacterias beneficiosas que habitan en nuestro intestino, parece que no sólo actúan directamente a la hora de reducir los síntomas de la depresión, sino que también aumentan la síntesis de buena parte de los antidepresivos comunes que actúan sobre la serotonina.El problema que surge es la ausencia de análisis integrados capaces de combinar mecanismos biológicos, datos clínicos y condiciones sociales, ecológicas y económicas. Esto ha terminado propiciando que la evidencia siga fragmentada y eso es, precisamente, lo que BEETHOVEN pretende atajar. Esa es, en realidad, la gran innovación que ha sido determinante para la adjudicación de los cinco millones de euros de financiación de fondos europeos.El proyecto conecta las investigaciones realizadas tanto a nivel biomédico y clínico, que suelen centrarse en los mecanismos internos del organismo, como de salud pública, que examina los factores sociales y los patrones alimentarios. Además, también va a incorporar las consecuencias del cambio ambiental. ¿Cómo nos están afectando los cambios en la producción de alimentos relacionados con el clima? ¿Están siendo determinantes en el aporte de nutrientes los efectos de la pérdida de biodiversidad y el estrés climático?PublicidadAsí pues, los primeros pasos de esta iniciativa se centrarán en sintetizar la investigación existente, las guías dietéticas y la literatura científica para mapear los grupos de alimentos clave, los macro y micronutrientes, y los patrones dietéticos asociados con los resultados de la salud mental, profundizando en las interacciones con el microbioma intestinal y el metabolismo de la persona.El abordaje de este proyecto de cuatro años incorporará también factores socioeconómicos, culturales y de género. El objetivo es poder llegar a desarrollar diagnósticos personalizados y recomendaciones dietéticas. Los resultados finales del proyecto incluirán directrices nutricionales prácticas y basadas en la evidencia. Además, de lograr su meta, el equipo de trabajo elaborará recomendaciones políticas que se alineen con las prioridades de la UE en el marco de la estrategia Farm2Fork, la iniciativa Healthier Together y la hoja de ruta Food 2030 sobre dietas sostenibles y saludables.El consorcio está liderado por la Universidad de Formación Continua de Krems, que coordina a otras 10 instituciones europeas y, lamentablemente, otras dos del Estado genocida de Israel, absorbiendo casi 700.000 euros. España también está presente en el proyecto BEETHOVEN a través de la Fundación Instituto Universitario para la investigación en la Atención Primaria de Salud Jordi Gol i Gurina (IDIAPJGol).