Al amanecer, cuando el sol comenzaba a calentar los montes del Campo de Belchite, la vida ya se abría paso entre las cuevas excavadas en la ladera. Tras sus fachadas de piedra y tierra, hombres y mujeres iniciaban una jornada marcada por el trabajo en el campo, mientras en las estancias de su interior se cocinaba, se dormía, se guardaban los alimentos y el vino de la cosecha, se remendaban prendas y se arreglaban herramientas mientras se compartían historias al calor del fuego.

Aquellas cuevas no eran un refugio improvisado, eran auténticos hogares construidos con paciencia, aprovechando la roca blanda del terreno para excavar, ampliar y adaptar cada estancia a las necesidades de la familia. Durante generaciones, este modo de habitar el paisaje fue una muestra de ingenio, de sostenibilidad y de una profunda conexión con el territorio.

Hoy, las cuevas de Moyuela y Azuara conservan el eco de aquella vida cotidiana y recuerdan que, mucho antes de convertirse en patrimonio, fueron el escenario de la historia de quienes hicieron del subsuelo su hogar, y con ese pensamiento nacen las Jornadas Trogloditas Contemporáneas.

Uno de los principales objetivos de esta primera cita ha sido la puesta en valor de este patrimonio tan singular de la comarca; reivindicar las viviendas excavadas en la roca y otros espacios trogloditas como un legado histórico que merece ser protegido, investigado y difundido. En la presentación de las jornadas, el representante de AVIROMA, Javier Roche, definía el proyecto como “un punto de encuentro para la cultura, la memoria y el futuro rural”, destacando que estos espacios siguen ofreciendo posibilidades culturales, sociales e incluso económicas para los municipios que los conservan.