Cuando se habla de turismo subterráneo en Castilla y León, el nombre que aparece en la cabeza de todos los visitantes es Ojo Guareña. Sin embargo, en la comunidad autónoma que abarca una superficie de 94.225 km² se puede encontrar un patrimonio geológico y arqueológico con un enorme valor. Puedes pasar de galerías con restos de antiguos poblados residentes en algunas de esas cuevas a salas repletas de estalactitas que permiten conocer un trocito de la historia de esos lugares.
Debido a su orografía ciudades como Burgos, León, Segovia, Soria y Ávila concentran numerosas cuevas y pasajes subterráneos. Algunas de las opciones que se pueden visitar más allá del complejo kárstico burgalés son: la Cueva de Valporquero, la Cueva de los Enebralejos, la Cueva de la Galiana y las Cuevas del Águila.
Cueva de Valporquero (León)
En Vegacervera, a las puertas de la Cordillera Cantábrica, se encuentra la Cueva de Valporquero, uno de los lugares turísticos más destacados de Castilla y León. Se encuentra abierta al público desde 1966 y ofrece visitas guiadas a todos los que quieran vivir una experiencia única.
En el itinerario del tour atraviesas diversas salas como: Pequeñas Maravillas, Gran Rotonda, Gran Vía o la Sala de las Hadas, donde se pueden encontrar elementos que han tardado siglos en generarse como estalactitas, estalagmitas, columnas y coladas calcáreas que dibuja un paisaje milenario que se puede conocer a través de pasarelas y senderos.






