Hablar de una cueva con un millón de años puede parecer una contradicción. En términos humanos supone una antigüedad inimaginable, pero desde el punto de vista geológico es una formación extraordinariamente joven. Mientras muchas de las grandes cavidades europeas comenzaron a formarse hace decenas de millones de años, existe una en la montaña leonesa cuya historia empezó mucho después. La Cueva de Valporquero está considerada la más joven de Castilla y León y permite recorrer un paisaje subterráneo moldeado pacientemente por el agua durante el último millón de años. Hoy constituye uno de los espacios naturales más espectaculares que pueden visitarse bajo tierra en España.
Situada muy cerca de las Hoces de Vegacervera, en plena montaña leonesa, esta cavidad sorprende tanto por la riqueza de sus formaciones como por el enorme contraste entre el paisaje exterior y el universo oculto que se esconde bajo la roca caliza. Basta cruzar su entrada para descubrir un escenario dominado por enormes salas, columnas minerales y figuras pétreas que la imaginación humana lleva décadas bautizando con nombres propios.
La Cueva de Valporquero nació gracias al agua
Según cuenta Turismo de Castilla y León, “la cueva más joven de Castilla y León, sólo tiene un millón de años, naciendo cuando en el Pleistoceno las frías aguas del arroyo Valporquero se colaban silenciosas entre la piedra caliza, creando a su caer la maravilla que hoy podemos visitar”. Esa explicación resume el origen de una cavidad cuya formación continúa ligada al agua incluso en la actualidad. Durante miles de siglos, el arroyo fue disolviendo lentamente la roca caliza hasta excavar un complejo entramado de galerías y salas subterráneas.







