La agenda de Shigeru Ban durante el Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA en Barcelona recuerda a la de una estrella del rock. Conferencias, entrevistas y encuentros repartidos por toda la ciudad le dejan apenas unos minutos libres entre compromiso y compromiso. Para el arquitecto japonés este ritmo forma parte de la normalidad: desde hace décadas reparte su tiempo entre los estudios que dirige en Tokio, París y Nueva York, compagina la práctica profesional con la docencia y se mantiene siempre dispuesto a desplazarse allí donde un terremoto, una guerra o una crisis humanitaria requieren arquitectura de emergencia.
Horas antes de nuestra conversación acaba de protagonizar una de las conferencias más esperadas del Congreso. Ante una multitud repasa algunos de los proyectos que le han convertido en una de las figuras más influyentes de la arquitectura contemporánea: iglesias levantadas tras terremotos, refugios para personas desplazadas o escuelas provisionales construidas con los ya inseparables tubos de cartón que han acabado convirtiéndose en uno de los símbolos de su obra. Antes de abandonar el escenario anuncia que ya prepara un viaje a Venezuela para colaborar con arquitectos locales en la respuesta a los devastadores huracanes.











