Nos encontramos con Andrés Jaque apenas unos minutos después de su intervención en el Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA, que esta semana se celebra en Barcelona. Es uno de los grandes nombres de esta edición, uno de esos pocos arquitectos capaces de llenar por sí solos un auditorio con cerca de tres mil personas, y acaba de hacerlo.
Durante más de una hora ha conducido al público por algunos de sus proyectos más conocidos, pero también por investigaciones que parten de una grabación microscópica sobre la superficie de una corteza de corcho o sobre el sonido imperceptible para humanos que emite un fragmento de vidrio. Objetos aparentemente insignificantes que, en sus manos, sirven para explicar cómo la arquitectura no habla tanto de edificios como de ecologías, relaciones, infraestructuras invisibles o formas de vida.
No resulta extraño que el sector escuche con atención a Jaque. Desde hace dos décadas, muchas de las cuestiones que hoy ocupan el centro del debate arquitectónico aparecieron antes en el trabajo de Office for Political Innovation, el estudio que fundó en Madrid y que hoy también tiene sede en Nueva York.
Arquitecto, investigador y desde 2022 decano de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation de la Universidad de Columbia, pertenece a esa generación de arquitectos cuya influencia se mide tanto por las obras que proyecta como por las preguntas que consigue instalar en la profesión.









