La Habana (EFE).- Una profunda crisis económica y energética, protestas diarias por la falta de corriente y comida, y el aumento del número de presos por motivos políticos marcan este sábado el quinto aniversario del multitudinario estallido social del 11 de julio de 2021 (11J) en Cuba.
El aniversario llega cuando se cumplen además seis meses del aumento de la presión de Washington, con un bloqueo petrolero -que ha paralizado la isla y deteriorado enormemente las ya precarias condiciones de vida- y nuevas sanciones, que ahuyentan a empresas extranjeras.
Sólo esta semana la isla ha sufrido dos apagones nacionales, con lo que suma cuatro en lo que va de año. No obstante, la situación no es mucho mejor en condiciones normales: La Habana recibe de media apenas una o dos horas de corriente al día y en las provincias los cortes pueden prolongarse hasta tres días consecutivos.
Fotografía de archivo de personas transitando por una calle durante un apagón, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa
En este contexto, a diario se registran protestas, normalmente de decenas de personas que, de forma pacífica, principalmente en La Habana, exigen al Estado servicios básicos, como corriente, agua y alimentos.













