Hace exactamente 21 a�os, el fuego de una barbacoa mal apagada desencaden� en cuesti�n de horas el que hasta ayer era el incendio m�s mort�fero en lo que llevamos de siglo en Espa�a. El devastador incendio de Los Gallardos (Almer�a) evoca el fantasma de la tragedia en La Riba de Saelices (Guadalajara), donde las llamas se llevaron por delante la vida de 11 miembros de un ret�n que luchaban contra el fuego. Aunque la imagen de su veh�culo en medio de un p�ramo de ceniza qued� fijada aquel 17 de julio de 2025, muchas cosas han cambiado desde entonces.La tragedia de Guadalajara, que arras� 13.000 hect�reas y afect� a 11 pueblos, fue un punto de inflexi�n en la lucha contra el fuego en Espa�a. De hecho, introdujo cambios normativos de calado y, sobre todo, dio origen a la Unidad Militar de Emergencias (UME).El Gobierno de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero aprob� en octubre de 2005 la creaci�n de la UME para intervenir �en los supuestos de grave riesgo, cat�strofe, calamidad u otras necesidades p�blicas�. El acuerdo del Consejo de Ministros ya hac�a referencia a que hab�a quedado en evidencia �la magnitud de los riesgos de accidentes, calamidades o desgracias p�blicas que se ciernen sobre las llamadas sociedades del riesgo�. A ello se sum� la reforma de la Ley de Montes, que endureci� la protecci�n de los terrenos forestales incendiados para evitar la especulaci�n y reforz� la coordinaci�n entre las distintas administraciones.Los cambios se vieron, adem�s, sobre el terreno. Como explica V�ctor Resco, catedr�tico de Ingenier�a Forestal en la Universidad de Lleida, tras el incendio de Guadalajara �qued� clara la necesidad de incorporar la inteligencia a la operativa contra el fuego�. �Desde entonces, ya no vale ir con mangueras, sino que hay que saber anticiparse al incendio�, resume. Se entendi�, sobre todo en Castilla-La Mancha, que las unidades de an�lisis y planificaci�n deb�an integrarse en la cadena de mando.La realidad, sin embargo, es que nos enfrentamos a un �problema de protecci�n civil importante�. �En Europa muere m�s gente por incendios que por ataques terroristas�, subraya Resco. Este experto destaca la gran inversi�n que se ha hecho en extinci�n de incendios, sobre todo en lo que tiene que ver con el aumento de medios, la formaci�n de profesionales y la inteligencia. �Hemos tocado techo en extinci�n, pero falta cultura de riesgo�, advierte.Coincide con �l Eduardo Rojas, profesor de la Escuela T�cnica Superior de Ingenier�a Agron�mica y del Medio Natural de la Universidad Polit�cnica de Valencia. Para este experto en gesti�n forestal, �hemos de tener instrucciones m�s claras para la poblaci�n�. De hecho, las v�ctimas en Los Gallardos encontraron la muerte al tratar de escapar por sus propios medios por una ruta distinta a la se�alada para la evacuaci�n. �Lo vimos con la dana. Las autoridades no siempre se atreven a dar instrucciones porque no hay ninguna base de c�mo comportarse�, recuerda Rojas.�No tenemos cultura de la emergencia ni conciencia del riesgo, sobre todo cuando se vive en la interfaz urbano-forestal�, afirma tambi�n Rafael Delgado, doctor ingeniero de Montes por la Polit�cnica de Valencia. De ah� que Resco proponga mejorar todo lo relacionado con la protecci�n ciudadana, con la elaboraci�n de �mapas de zonas inflamables�, por ejemplo, para que la gente sea consciente del riesgo. Porque no va a desaparecer. Seg�n este experto, �desde 2018 estamos viendo un repunte del �rea quemada y estamos volviendo a niveles que no se ve�an desde los 90�.�Hay que aprender a convivir con los grandes incendios�, sentencia Ramon Maria Bosch, responsable del Comit� Sectorial de Incendios Forestales de Tecnifuego, la Asociaci�n Espa�ola de Sociedades de Protecci�n contra Incendios. �La no gesti�n del territorio est� generando continuidad del combustible como consecuencia del abandono rural�, se�ala. �La continuidad de bosque en el monte provoca que un incendio sea cada vez m�s voraz y m�s dif�cil de apagar�.De ah� que Resco inste a actuar sobre el combustible, esto es, sobre la vegetaci�n a ras de suelo, m�s all� de centrar esfuerzos en la extinci�n. De lo contrario, apunta Delgado, �podremos tener los mejores equipos de extinci�n, pero el incendio no se apaga cuando queremos, sino cuando cambian las condiciones que propician los grandes fuegos�.Maria Bosch insiste en que �la carga energ�tica de la atm�sfera es cada vez m�s alta por el cambio clim�tico�, lo que hace que los incendios creen �su propia climatolog�a�. Hace 20 a�os, el comportamiento del fuego pod�a ser predecible en funci�n del parte meteorol�gico. �Hoy ya no vale, porque el comportamiento del fuego es m�s err�tico y ca�tico�, dice. Si antes los bomberos pod�an anticiparse en funci�n del viento, por ejemplo, hoy pueden verse atrapados y sorprendidos por el avance del fuego.Todos los expertos coinciden en la necesidad de gestionar y vertebrar el territorio como �la �nica manera de influir a corto plazo en los incendios�, en palabras de Maria Bosch. �El d�a que una pareja joven pueda iniciar un proyecto de vida en el medio rural y tenga las mismas oportunidades que en el medio urbano, ese d�a se habr� acabado la desvertebraci�n territorial�, asegura Delgado, para quien �la �nica forma de fijar poblaci�n es generar actividad econ�mica�. �A lo que antes era territorio rural, hoy los urbanitas le ponen la etiqueta de territorio natural y de protecci�n. Eso es lo contrario de lo que tenemos que hacer contra los incendios�, advierte.
El incendio que cambi� la lucha contra el fuego y cre� la UME: "Hemos tocado techo en extinci�n pero falta cultura de riesgo"
Hace exactamente 21 a�os, el fuego de una barbacoa mal apagada desencaden� en cuesti�n de horas el que hasta ayer era el incendio m�s mort�fero en lo que llevamos de siglo en...














