En una de las semanas más críticas del verano en Catalunya por la simultaneidad de incendios en plena ola de calor, hablamos con Guillem Canaleta, técnico del Área de Paisajes y Sociedades Resilientes de la Fundació Pau Costa, centrada en la prevención y la gestión de incendios forestales. El abandono de los campos, el cambio de agricultura extensiva a intensiva, la falta de rentabilidad del sector primario, la necesidad de una gestión forestal continuada y la adaptación de los bosques y de las urbanizaciones a un escenario de emergencia climática son algunos de los principales retos que, asegura, hay que afrontar para reducir el riesgo de futuros incendios.PublicidadLos últimos incendios han puesto sobre la mesa una problemática evidente desde hace mucho tiempo: la falta de gestión de los bosques del país. ¿Cómo y por qué se ha llegado a esta situación?Nuestros antepasados vivían en y del bosque. Tenían su rebaño, vivían de la agricultura, aprovechaban la madera para calentarse o para hacerse la casa. El momento en el que esto deja de ser viable y la gente empieza a abandonar los campos para ir a las ciudades a trabajar en la industria o en otros tipos de actividades económicas, es cuando estos bosques se abandonan. Entonces se produce un proceso de homogeneización. Por un lado, todo aquello que no es viable económicamente de explotar se abandona y, por lo tanto, se acumulan arbustos, arbolado, etc. Con lo cual tenemos bosques muy extensos, continuos y muy cargados. Y, por otra parte, todo lo que sí es viable de explotar, las grandes llanuras, también se homogeneiza, pero al contrario: se intensifica la agricultura. Esto también lo vimos el año pasado, por ejemplo, en el incendio de la Segarra, que quemó y generó un pirocúmulo. No era un paisaje mosaico; era un paisaje homogéneo de cereal. Por lo tanto, tenemos este proceso de homogeneización del paisaje. Y esto es porque la actividad económica vinculada al sector primario y forestal, no es viable. Si conseguimos que esto vuelva a ser viable, los bosques volverán a estar gestionados. Estos días se está hablando mucho de gestión forestal y de gestión de puntos estratégicos, que es imprescindible, pero el bosque es dinámico, y con la cantidad de hectáreas forestales que hay en Catalunya, esto acaba siendo un pozo sin fondo de recursos económicos en gestión forestal. Por eso tiene que haber una economía detrás, porque si no hay rentabilidad, no habrá una gestión real y continua.Los rebaños y las quemas prescritas son estrategias clave para mantener estructuras forestales que reduzcan la intensidad de los incendiosPor lo tanto, ¿hay demasiado bosque en Catalunya?El problema no es si hay demasiado bosque o no, sino que tenemos bosques muy extensos, muy continuos y muy cargados, fruto del abandono del territorio y de la falta de gestión.¿Ha habido una sobreprotección del paisaje que ha dificultado la gestión forestal?La protección del paisaje no es el problema. De hecho, está bien que tengamos espacios naturales con un órgano gestor que vele por su gestión, porque así se pueden integrar tanto objetivos de conservación como objetivos de prevención de incendios. No es que el paisaje esté protegido o no, sino que la gestión que se haga esté vinculada al escenario que tenemos, incluyendo el riesgo de incendios.¿Cómo se gestiona un bosque?Hay muchos tipos de actuaciones. Por un lado, están las de apertura, es decir, las de primera intervención. En este caso, se necesita trabajo mecanizado para realizar clareos del arbolado y reducir lo que denominamos la fracción de cabida cubierta, es decir, conseguir que los árboles estén más separados entre sí. También se llevan a cabo actuaciones de mantenimiento del sotobosque, con el objetivo de reducir la continuidad de los arbustos y la vegetación herbácea y, sobre todo, de garantizar una separación suficiente entre las copas de los árboles y la altura de los arbustos para evitar que el fuego pueda propagarse.​​Después está el mantenimiento. Aquí el sector primario desempeña un papel fundamental. Es decir, es importante contar con rebaños que consuman el crecimiento anual de los arbustos y de la vegetación herbácea. También son esenciales las quemas prescritas, que consisten en quemar de forma periódica el sotobosque para controlar el crecimiento de la vegetación. Son estrategias que contribuirían al mantenimiento de esta gestión y a conservar estructuras forestales que no favorezcan comportamientos del fuego tan intensos como los que hemos visto.PublicidadNo tenemos suficientes recursos para gestionar integralmente todo el territorio, por eso se identifican puntos estratégicos de gestión¿Falta una estrategia común que ordene un poco todo esto que estás comentando?Seguramente sería necesaria una estrategia a nivel de país. Ahora se ha hablado de los ejes de confinamiento, grandes infraestructuras que compartimentan el territorio entre macizos forestales para que el fuego no pase de un macizo a otro. También están los puntos estratégicos de gestión que definen los bomberos y otros organismos. En Catalunya, en parques naturales y otras zonas forestales de alto riesgo ya se están redactando planes que identifican estas zonas estratégicas. Como no tenemos suficientes recursos para gestionar integralmente todo el territorio, al menos marcamos aquellas zonas más estratégicas para que estas sí que sean gestionadas. Desde hace años, la gestión forestal para la prevención de incendios en el país se está centrando en estas zonas.El 76% del bosque en Catalunya es de propiedad privada. ¿Qué papel debería tener la administración pública en la gestión de estos bosques?La pregunta es si estas zonas estratégicas o estos terrenos forestales tan importantes deberían ser de utilidad pública o no. Es decir, que aunque el propietario no se identifique o no quiera, se tenga que hacer gestión porque forma parte del bien común. Eso, evidentemente, se debería poder hacer. De hecho, en el caso de las franjas de urbanizaciones, los 25 metros que marca la ley se deben gestionar. Da igual que el propietario sea público o privado: se tienen que gestionar y el propietario se tiene que dejar gestionar. A nivel del territorio seguramente también se debería plantear algo similar.Actualmente ya hay incendios que superan la capacidad de extinción de los bomberos¿Los incendios son inevitables en el bosque mediterráneo?El fuego es una manera que tiene el bosque de renovarse. Por lo tanto, el fuego no lo podemos eliminar y, por eso, las quemas prescritas son tan importantes como herramienta de gestión. El problema es que ahora tenemos más carga de vegetación, y por lo tanto más combustible y, además, una atmósfera más caliente, más energética y capaz de generar comportamientos de fuego mucho más intensos que superan la capacidad de extinción de los Bomberos. Hay incendios que, por más recursos que pongas, más bomberos, agua, helicópteros o camiones, no podremos hacer nada porque la intensidad de las llamas no lo permite. Y, además, si sumamos que tenemos urbanizaciones y mucha gente dispersa por el territorio, es el cóctel perfecto para tener situaciones muy críticas, ya no sólo porque queme el bosque, sino también desde el punto de vista de la protección civil.PublicidadMuchos bosques nacieron en un clima que ya no es el mismo debido a la emergencia climática¿Cuál es la diferencia con los incendios de hace 100 años?Ahora tenemos más carga de vegetación, más combustible continuo y una atmósfera más caliente y más energética. Además, con las lluvias crece mucha vegetación, sobre todo hierba, que luego con las ola de calor de mayo, junio o septiembre muere y se seca, y es el combustible que conduce el fuego. A todo esto hay que añadir el hecho de que, estructuralmente, nuestros bosques empiezan a estar fuera de rango. Es decir, muchos bosques nacieron en un clima que ya no es el mismo y, por lo tanto, están estresados. Todo esto hace que sean bosques menos sanos y mucho más vulnerables a este tipo de perturbaciones.Los fuegos de los últimos días han quemado casas que estaban dentro del bosque y han obligado a confinar y desalojar urbanizaciones diseminadas. ¿Cómo se debe gestionar esto?En Catalunya tenemos alrededor de 1.500 urbanizaciones en terreno forestal. La gente que vive allí debe intentar tomar las medidas necesarias para que, si viene un incendio, pueda estar preparada: tener la franja bien limpia, el jardín cuidado, no tener muchos árboles ni muchos arbustos, tener vallas ignífugas, no acumular basura, no apilar la leña junto a la fachada si tienes chimenea... Todo esto hace que el fuego no pueda llegar tan fácilmente a la casa. Pero también hay un tema muy importante, que es la preparación, que conozcan qué tienen que hacer cuando haya un incendio, tanto a nivel individual o familiar, -dónde nos tenemos que encontrar, qué tenemos que hacer, qué canales de comunicación tenemos que seguir, qué ventanas y puertas tenemos que cerrar...- como a nivel comunitario. Cuanto más autoorganizada está una urbanización, cuanta más cohesión hay entre los vecinos, más fácil es superar estas situaciones críticas. Aquí entran aspectos como saber quién es el referente de la urbanización para comunicarse con los servicios de emergencia, conocer dónde hay personas vulnerables o saber quién necesita ayuda si hay un confinamiento.