Catalunya inicia la campaña forestal de este verano en unas condiciones muy diferentes a las de los últimos años. Aunque las lluvias registradas durante los dos últimos inviernos han permitido poner fin a la sequía estructural que afectaba al país desde hacía seis años, los Bombers de la Generalitat alertan de que el riesgo de incendio sigue siendo elevado. El motivo principal no es ahora la falta de agua acumulada, sino el aumento de las temperaturas y el calor extremo debido a la crisis climática.PublicidadAsí lo explica en declaraciones a Públic Jordi Pagès, subinspector de los Bombers de la Generalitat y adjunto de la Unidad de Incendios Forestales del Grupo de Apoyo de Actuaciones Forestales (GRAF), que asegura que los bosques han recuperado buena parte del estrés hídrico que sufrían. Sin embargo, advierte de que el contexto actual está marcado por un fenómeno que los especialistas llaman "sequía térmica". Este concepto hace referencia al estrés que sufren las plantas cuando las temperaturas se disparan, aunque dispongan de agua suficiente.Según Pagès, los efectos de esta situación ya son visibles en sectores como la agricultura. La campaña de la siega del cereal, por ejemplo, se ha adelantado entre 12 y 18 días respecto a los calendarios habituales. Las temperaturas elevadas aceleran el proceso de secado de las plantas herbáceas y hacen que grandes cantidades de vegetación fina queden disponibles como combustible mucho antes de lo que era normal hace solo unos años.Esta es precisamente una de las principales preocupaciones de los bomberos de cara a los próximos meses. A diferencia de las campañas anteriores, con una vegetación extremadamente seca e incendios de gran intensidad, este año el principal problema será la velocidad de propagación del fuego. "Las lluvias han favorecido el crecimiento de la vegetación durante la primavera, pero la llegada repentina de temperaturas altas ha provocado que esta biomasa se seque rápidamente, generando grandes cantidades de combustible", ha explicado Pagès.Esto se traduce en fuegos que pueden avanzar con mucha rapidez, ya que las plantas se secan muy rápido debido al calor extremo. Según Pagès, la campaña de este año no sólo será más larga, sino que también se ha avanzado entre 15 y 20 días. El riesgo de incendios, por lo tanto, ha llegado antes y podría mantenerse durante más tiempo a lo largo del verano.PublicidadPor lo tanto, la evolución de los incendios está muy condicionada por las condiciones meteorológicas. El responsable de los GRAF explica que, semana tras semana, la capacidad de los fuegos para crecer aumenta. Si hace pocos días la mayoría de incendios quedaban limitados a superficies inferiores a las 10 hectáreas, ahora ya pueden llegar fácilmente a las 100 hectáreas, y en cuestión de días se podrían registrar episodios que afecten a cientos de hectáreas.Los incendios de sexta generación, un riesgo crecienteEn este contexto, vuelve a aparecer el debate sobre los llamados incendios de sexta generación, uno de los fenómenos más preocupantes para los servicios de emergencia. Pagès explica que estos fuegos están relacionados con la energía acumulada en la atmósfera a consecuencia del aumento de la temperatura global. "La presencia de vapor de agua y una atmósfera más energética favorecen tormentas más intensas, pero también pueden potenciar el comportamiento extremo de los grandes incendios forestales", detalla."Cuando una gran columna de humo asciende e interactúa con la atmósfera, puede llegar a generar procesos similares a los de una tormenta. Esta interacción multiplica la capacidad de propagación del fuego y da lugar a comportamientos prácticamente imposibles de controlar con los medios convencionales de extinción y la capacidad del cuerpo de Bombers", explica Pagès.PublicidadComo ejemplo, recuerda el incendio de Torrefeta i Florejacs, ocurrido el año pasado en la Segarra, en Lleida. En aquel episodio se registraron velocidades de propagación de 14 kilómetros por hora, una cifra muy superior a la capacidad operativa de los equipos de extinción. Según el subinspector, los bomberos trabajan con garantías en fuegos que avanzan por debajo de los dos kilómetros por hora, pero cuando un incendio alcanza velocidades de este tipo supera las posibilidades de control de los Bombers.En el conjunto de Catalunya, los bomberos han constatado un incremento del número de incendios que se sitúan fuera de la capacidad de extinción. En 2003 sólo suponían el 0,2% del total, pero en 2025 ya representan el 11%. El incendio de Torrefeta i Florejacs del verano pasado fue el más devastador, con un balance de 5.056 hectáreas quemadas en tan solo dos horas y dos víctimas mortales.El interior y el oeste, las zonas de mayor riesgoEn cuanto a las zonas con más riesgo de incendio, Pagès apunta que este año la situación también difiere de la percepción habitual. El principal foco de preocupación no se sitúa inicialmente en las grandes masas forestales de montaña. Las áreas más vulnerables son ahora las llanuras del interior y el oeste de Catalunya, especialmente las zonas agrícolas, donde las temperaturas son más elevadas.Este escenario es dinámico. Los Bombers prevén que, a medida que avance el verano y lleguen posibles olas de calor, el riesgo se desplace progresivamente desde las comarcas de Ponent hacia las zonas centrales del país y, posteriormente, hacia el resto del territorio. Si las altas temperaturas se mantienen durante el mes de julio, la afectación podría llegar también a las comarcas gerundenses y a otras áreas forestales.Los recursos disponiblesPara hacer frente a la campaña forestal, el dispositivo de refuerzo aumenta hasta los 475 efectivos este 2026, respecto a los 465 del año anterior. Además, desde 2024 el cuerpo se ha reforzado con 411 nuevos efectivos.Los Bombers de la Generalitat disponen de 30 medios aéreos, una cifra idéntica a la del 2025, con 28 aparatos con base en Catalunya. El dispositivo incluye helicópteros de rescate, coordinación y bombardeo, así como aviones de vigilancia y ataque, además de dos hidroaviones con base en Zaragoza y Pollença.Paralelamente, también estarán disponibles los 25 drones que ya se incorporaron en 2025 y se integrarán en la operativa de emergencias, así que continuarán siendo una herramienta clave para la detección precoz, el seguimiento y la gestión de los incendios.