Carmen Viguer, una mujer a punto de cumplir 98 años y con un avanzado grado dependencia, perdió a su hijo Juan Ramón Climent en 2021, asesinado por el exnovio de su nieta, que fue condenado a 20 años de prisión por un tribunal popular en un caso de violencia vicaria. Desde hace más de cincuenta años vive en el municipio de l'Eliana, ahora con su otra hija, Carmen Climent Viguer, de 71 años, y su nieta, Patricia, en una vivienda familiar que construyó el matrimonio. Ambas van a ser desahuciadas en un mes en un proceso impulsado por la entidad semipública Afín SGR y una empresa privada, que reclaman la propiedad del inmueble que fue adquirido en una subasta. El desalojo estaba previsto para el pasado martes, 7 de julio, pero la familia consiguió un aplazamiento de un mes in extremis. La familia reclama ayuda para paralizar el desalojo y conseguir una alternativa: “Esta casa es su vida”, señalan.

Los Climent son un apellido que cuenta con su propio epígrafe en la historia de la industria valenciana: es la familia que impulsó La Maquinista Valenciana, una centenaria empresa que se dedicó a la construcción de máquinas de vapor, faros y otros sistemas auxiliares de navegación. En sus instalaciones se forjaron esculturas emblemáticas como la de Jaume I en la Plaza Alfons El Magnànim de València o el puente de hierro de Alzira, y la familia cuenta con un importante archivo documental que lleva el nombre de Francisco Climent, primer propietario de los talleres. La firma nació en la década de los ochenta del siglo XIX y se especializó en navegación y en maquinaria para la industria del tabaco. Su fundador, Francisco Climent, participó en numerosas reformas sociales de València: la primera Junta Local de Reformas Sociales, la ampliación de la Escuela de Artesanos, asociaciones de socorro de la propia firma o la Cooperativa de Casas Baratas. Carmen Climent, a cargo de los cuidados de su madre, es la bisnieta del fundador, y junto a sus hermanos estuvo al frente de la firma hasta que la vendieron en 2007.