“Es incomprensible. Hasta él mismo debió darse cuenta”. Uno de los presentes, este jueves, en la sede de la Fundación Pablo VI, que escuchó en directo las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, llamando “banda de ladrones” al Gobierno, revela el momento de silencio “incómodo” que se generó en la sala. El líder de los obispos españoles lanzó un misil a la línea de flotación de las relaciones Iglesia-Estado, justo un mes después de la histórica visita de León XIV a España, que había generado una inusual buena sintonía entre el episcopado y el Ejecutivo, ahora en serio riesgo.
“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones y a las pruebas me remito”, dijo, explícitamente, Argüello, que este viernes ha negado que se refiriera al Gobierno, aunque aprovechó para dejar otro recado: “Cada uno verá por qué se siente aludido”.
La sensación el jueves, fue que Argüello trató de suavizar su mensaje. “Tras decir lo de 'a las pruebas me remito', se detuvo y nos miró. Paró unos segundos y trató de matizar”, recuerda esta fuente consultada por elDiario.es. Entonces, añadió: “Me miro a mí y os miro a vosotros. Si hemos hecho trampas en la declaración de la renta o pedimos una factura en negro... ¿cómo le vas a exigir a tus representantes públicos?”.












