Asuntos internosUna cabezada al volante y en un punto kilom�trico de cualquier carretera se puede aparecer el destinoDGTActualizado Viernes,

julio

23:43Audio generado con IAEn casa viv�amos todos en una carretera. Pendientes de que mi padre regresara con el cami�n de rutas que duraban varios d�as. Si llegaba a casa de d�a, lo primero que hac�a era lavarse las manos. El agua sal�a negra mezclada con el jab�n de la pastilla. Negra de los residuos del cami�n. Luego se sentaba en la puerta de casa a mirar lo que pasaba, mi madre le preguntaba c�mo hab�a ido el viaje. �No me acuerdo de cuando pas� por Medina�. �Sal�a el sol por Ar�valo, iba medio dormido y casi me salgo de la carretera�. �Tuve que parar en Villacast�n...�. Mi madre se llevaba las manos a la cabeza, con el susto reflejado en la frente, los ojos, la nariz y la barbilla. ��Qu� dices, Domingo, qu� dices? No lo digas, no lo digas...�Mi padre era un profesional del volante en el siglo pasado, sin autov�as, y dec�a lo que dicen todos los profesionales de este siglo con autopistas. �En la carretera he visto de todo�. �La carretera es un lugar muy peligroso, hay que tenerle mucho respeto�.Mi padre sab�a que las peores horas para conducir, porque le venc�a el sue�o, eran la salida del sol, la hora inmediatamente antes de comer y la hora inmediatamente despu�s de comer.Todos los conductores -los profesionales seguros de s� mismos como mi padre y los que vamos sentados al volante pidiendo perd�n- hemos dado una cabezada. Un instante en blanco. Una d�cima de segundo sin consciencia y un giro de volante para recuperar la visi�n de la realidad. Lo sabemos. Sabemos que pasa. Sabemos c�mo pasa. Sabemos del peligro. Lo sabemos, pero rara vez paramos.Mi padre ten�a sus ritos para conjurar el sue�o al volante. Se remangaba los pantalones y se daba golpecitos en las rodillas y en los muslos. Pon�a la radio a toda pastilla. Abr�a la ventana del todo aunque fuera invierno y estuviera nevando. Cantaba a voz en grito �Ay pena, penita, pena� de Lola Flores. O paraba a tomar un caf� solo con una Faria.Casi todo el mundo tiene sus trucos para espantar el sue�o durante un viaje largo. No hay vida sin riesgo. Y el verano es un riesgo a�adido. Muchos viajes, muchos coches, mucho ocio, mucha vida. Tanta vida y tantos planes que en una d�cima de segundo pueden irse. Un instante en blanco, una cabezada al volante y en un punto kilom�trico de cualquier carretera se puede aparecer el destino. All� donde lo ten�as sin saberlo. La tragedia familiar inexplicable. La impotencia, la desesperaci�n, la incredulidad y el horror. La certeza de lo callada que llega la muerte muchas veces al volante.