A pesar de toda la expectación creada en torno a la reunión de esta semana del consejo de supervisión, en la que se esperaba obtener más claridad sobre nuevos despidos y un posible cierre de hasta cuatro fábricas del Grupo Volkswagen (VW) en Alemania, el presidente ejecutivo de la automotriz, Oliver Blume, no quiso entrar en ese tema. Se limitó a anunciar que recortará a la mitad el número de modelos que ofrece y adaptará su capacidad de producción al mercado, lo que desató numerosas críticas en el país por la incertidumbre que esto acarrea para los trabajadores.El presidente del gigante automotor no consiguió la mayoría deseada en el consejo de supervisión para su propuesta de recorte de gastos. El estado federado de Baja Sajonia -accionista del grupo con un 20%- y los representantes de los trabajadores votaron en contra, por lo que la votación se perdió por siete votos contra doce, según publica el diario Süddeutsche Zeitung. Sin embargo, el grupo VW no se pronunció al respecto. “La situación era muy tensa”, afirmaron fuentes del grupo.Al parecer todas las partes implicadas eran conscientes de que se necesitaban cambios de gran alcance, pero el plan de ahorro, el denominado Group Target Picture, que se presentó en la reunión resultaba tan impreciso en demasiados aspectos que aprobarlo por mayoría habría sido una negligencia, según apuntan dichas fuentes. De acuerdo con el rotativo Handelsblatt, parece que Blume pretende ahora llevar a cabo la reestructuración en varias fases.El presidente declaró tras la reunión que la dirección “sigue impulsando la transformación” y asume “la responsabilidad del futuro sostenible de la empresa con la reorientación más amplia de la historia del grupo, en un momento en el que la industria automovilística se encuentra bajo una fuerte presión a nivel mundial”. Asimismo, explicó que se presentó un amplio paquete de medidas que incluye 12 iniciativas y que el consejo de administración ya ha puesto en marcha la aplicación de las primeras disposiciones como adaptar su capacidad de producción a “la nueva situación del mercado global y al enorme aumento de la competencia”, hasta alcanzar los 9 millones de vehículos al año. La empresa tenía una capacidad de producción de unos 12 millones de vehículos antes de la pandemia y actualmente ya la había reducido a 10 millones.Reducir la producción y la gama de modelos a la mitad lleva de la mano inevitablemente una reducción de la plantilla de los 650.000 empleados que el grupo VW tiene en todo el mundo. Sin embargo, aún no se ha tomado ninguna decisión sobre el futuro de algunas fábricas ni sobre recortes adicionales. Según se había filtrado previamente, este recorte podría ser de entre 55.000 y 70.000 empleados y se sumaría a la eliminación de 50.000 puestos de trabajo acordados anteriormente con los sindicatos. Al parecer, las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y la de Audi en Neckarsulm corren peligro. VW justifica su reestructuración por un exceso de capacidad de más de 500.000 vehículos en Europa y unos costes de fabricación considerablemente más elevados en las plantas alemanas en comparación con otras fábricas europeas.“Los cierres de fábricas no son una estrategia de futuro para Volkswagen”, declaró poco después de la reunión del jueves, el presidente del Estado federado de Baja Sajonia, Olaf Lies. En su opinión, lo decisivo es volver a convencer con productos competitivos e innovadores y aprovechar las sinergias existentes. “Es indecente tratar así a los compañeros y compañeras”, afirmó por su parte el ministro de Economía de Baja Sajonia, Grant Hendrik Tonne, en la cadena NDR, sobre la actuación de la dirección de VW. Además, exigió en el marco de las negociaciones, claridad, fiabilidad y un plan viable.Desde el lado de los trabajadores, se critica la inseguridad reinante. “Es irresponsable dejar a la plantilla en la incertidumbre y enviarla así de vacaciones”, afirmó la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, que también forma parte del consejo de supervisión, y que le dio un ultimátum a Blume hasta este viernes para que diera explicaciones sobre el futuro de la plantilla. “¡No aceptaremos cierres de plantas! ¡Los recortes de plantilla solo de forma voluntaria y socialmente aceptable!”, declaró el comité de empresa. Mientras, el negociador de IG Metall, Thorsten Gröger, calificó la comunicación de la dirección de “desastre absoluto”. “Regiones enteras están sumidas en el miedo y el pánico”, denunció.Volkswagen cuenta con 111 plantas de producción en todos los continentes, excepto en Australia y la Antártida. Entre sus marcas se encuentran Seat, Audi, Porsche, Skoda, Lamborghini y Bentley. También posee el 88% de Traton, fabricante de los camiones MAN, Scania e International. VW es uno de los pilares principales de la economía de Alemania.Un sector claveDesde el Gobierno del canciller alemán, Friedrich Merz, aseguran que siguen “muy de cerca” las negociaciones. “La industria del automóvil es un sector clave para Alemania y, naturalmente, de gran importancia para nosotros. Por ello, mantenemos un estrecho diálogo con la industria del automóvil”, declaró este viernes la portavoz del Ministerio de Economía, Susanne Ungrad. “Está claro que la reducción de puestos de trabajo y las posibles decisiones sobre la ubicación de las plantas de Volkswagen son una señal más del profundo cambio estructural que está experimentando la industria automovilística alemana”.En 2025, VW entregó en todo el mundo unos 9 millones de vehículos, casi un 20% menos que en 2019. En el mercado chino las ventas se han reducido en torno a un 36% desde 2019. Al mismo tiempo, los fabricantes chinos están entrando cada vez con más fuerza en Europa con precios mucho más competitivos. Se prevé que su cuota de mercado aumente de alrededor del 3% en 2024 a aproximadamente el 8% en 2026. La caída del mercado chino también pasó factura en el primer semestre del año. El grupo VW vendió 4,13 millones de vehículos en todo el mundo, lo que supone un 6% menos que el año anterior, según informó la automotriz este viernes. En China las entregas se desplomaron un 26%, lo que contrarrestó en gran medida los crecimientos registrados en otras regiones como Sudamérica o Europa.Al final, como explica el experto en el sector Frank Schwope, uno de los principales problemas de VW viene de que se “ha subestimado completamente a la competencia” y el potencial del coche eléctrico. “Eso ya ocurría en la era de Martin Winterkorn. Ya por entonces no querían saber nada de la movilidad eléctrica, se reían de ella”, comenta en un encuentro digital con la prensa extranjera.El consultor del sector de la automoción y profesor asociado de la universidad FHM de Berlín analiza cómo VW se ha quedado atrás en las tendencias y “no se ha tomado en serio la movilidad eléctrica”. “Y dentro de tres o cuatro años tendremos la próxima disrupción provocada por la conducción autónoma. Y ahí tampoco está VW a la vanguardia”, señala. No obstante, a pesar de todos los problemas que atraviesa actualmente, cree que es una exageración hablar de que su existencia está en peligro. “La situación no es tan grave. Pero se teme una crisis profunda. Y es mejor reestructurar la empresa en momentos en los que aún funciona, que cuando se trate realmente de una crisis profunda”.