Apenas por un día, la tragedia en Los Gallardos, en Almería, Andalucía, no coincidió con el aniversario de la catástrofe que les viene al recuerdo de los españoles cada vez que el fuego hace estragos con pérdidas de vidas en sitios turísticos de la costa del Mediterráneo. Aunque aquella vez no se trató de un incendio forestal, el desastre de Los Alfaques ocupa el lugar más tenebroso entre las peores tragedias provocadas por el fuego en España. Aquella tarde de pleno verano hubo 215 muertos y decenas de heridos graves. Ocurrió el 11 de julio de 1978. Este sábado se cumplirán 48 años. En el pico de las vacaciones de verano, un camión cisterna cargado con 23 toneladas de propileno licuado -un gas altamente inflamable- partió desde la refinería de Tarragona con destino a Puertollano. Viajaba con exceso de carga y carecía de los sistemas de seguridad elementales, como una válvula de alivio de presión.
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Los restos del camión que produjo la tragedia de Los Alfaques, en 1978 Para evitar el pago del peaje de la autopista, el conductor optó por tomar la ruta costera N-340. A las 14.35, al pasar frente al camping Los Alfaques, en el municipio de Alcanar, la física hizo lo suyo. La escena es difícil de concebir y su evocación imposible de tolerar. El calor sofocante y la sobrecarga hicieron que la presión interna de la cisterna superara todos los límites. El tanque se rajó, liberando una densa nube de gas que se arrastró por el suelo hacia las carpas, los trailers y las piletas donde cientos de familias belgas, alemanas y españolas almorzaban o dormían la siesta. Lo que siguió fue lo que los peritos llaman un BLEVE (explosión de vapores que se expanden al hervir un líquido). La chispa de una cocina de camping encendió la nube de gas. Una bola de fuego gigante, con temperaturas que superaron los 2.000 °C, barrió el predio en cuestión de segundos, calcinando instantáneamente todo a su paso. Los sobrevivientes contaron que muchas personas corrían hacia el mar para salvarse. Pero que el agua se hirvió y el final fue terrible. Dos muertos por el incendio de una fábrica de pirotecnia en Italia El camión se partió en dos; la cabina voló hacia un lado y la cisterna salió disparada hacia el mar, destrozando varios chalets a su paso. La tragedia dejó un saldo escalofriante de 215 muertos en el acto y más de 300 heridos graves. Una docena fallecería en los meses siguientes en hospitales de Barcelona y Madrid, por las severas quemaduras. El mural que recuerda a los muertos en el camping Los Alfaques La catástrofe de Los Alfaques marcó un antes y un después en la legislación sobre el transporte de cargas peligrosas y en los protocolos de seguridad vial en España. Impulsaría, tiempo después, normas más estrictas para las cisternas, la formación de los conductores, los protocolos de emergencia y la planificación de los viajes de los transportistas por las rutas, para reducir el riesgo de accidentes graves. LT










