Louise es una mujer británica que hasta el jueves por la tarde vivía plácidamente bajo el sol del Levante almeriense. En apenas unas horas todo cambió, y su hogar de acogida, uno de tantos cortijos dieseminados de la sierra que ocupan generalmente extranjeros, ingleses o belgas, se vio frente a frente con un incendio que devoraba metros a la velocidad del rayo. Cuando vio cómo se acercaba el peligro, Louise reunió a sus familiares, sus amigos y a sus perros e intentó ponerse a salvo conduciendo en dirección sur hacia Los Gallardos. “Supimos que Serena (pedanía de Bédar) había sido evacuada así que nos pusimos en marcha, pero las llamas estaban en la carretera, no podíamos pasar y dimos la vuelta en dirección contraria, hacia Lubrín. No nos dimos cuenta de que no teníamos gasolina, éramos cinco y dos perros, repartidos en dos coches y ninguno tenía gasolina, fuimos estúpidos”, cuenta.
Los ocupantes del otro coche con el que viajaban, en lugar de dar la vuelta al ver las llamas en la carretera, decidieron atravesarlas para lograr llegar a Los Gallardos. “Nos dijeron que el coche se calentó muchísimo. Por suerte están bien, pero nosotros no nos atrevimos a seguirlos porque otras personas que se habían marchado conduciendo no lo han conseguido. Aún no hemos podido localizar a algunos amigos y nos tememos lo peor”, relata.










