MADRID.– Un incendio forestal que empezó el jueves en los alrededores del municipio de Los Gallardos, en Almería, al sur de España, se transformó en pocas horas en una de las tragedias más graves que recuerda el país en materia de fuegos forestales, con al menos 12 muertos confirmados y 23 personas todavía sin localizar.La mayoría de las víctimas serían extranjeras, en un área rural y montañosa muy habitada por residentes y turistas de otras nacionalidades.El balance de víctimasSegún informó el viernes Antonio Sanz, responsable de emergencias de la región de Andalucía, cuatro de los fallecidos –de presunta nacionalidad británica a juzgar por el volante a la derecha del vehículo en el que fueron encontrados– murieron dentro de un auto mientras intentaban escapar de las llamas.Otras siete personas fueron encontradas sin vida luego de abandonar sus vehículos para huir a pie. De ese segundo grupo, formado originalmente por nueve personas, solo dos lograron ser rescatadas con vida.De los doce fallecidos, diez serían ciudadanos extranjeros y uno, español.Otro registro del avance del fuego en AlmeríaLa identidad de las víctimas todavía no fue confirmada de manera oficial. Seis cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Almería, donde los médicos forenses seguían trabajando para completar las autopsias.Un segundo grupo de cadáveres permanecía en la zona del incendio, de difícil acceso para los equipos de rescate. Las muestras recolectadas iban a ser enviadas esa misma noche a Madrid para su identificación genética.El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, señaló que entre los fallecidos había ciudadanos de Bélgica y de Reino Unido, y calificó lo ocurrido como una tragedia de enorme magnitud.La Guardia Civil, por su parte, habilitó una oficina de denuncias en el puesto de Garrucha para que los familiares de los desaparecidos puedan aportar datos y muestras de ADN que agilicen la identificación de las víctimas.Cómo empezó el fuegoLas primeras hipótesis apuntan a la caída de un cable eléctrico como origen de las llamas, cerca de la ruta N-340A, a la altura del kilómetro 511, en la localidad de Almocaizar.Desde ahí, el fuego se propagó hacia el norte y el noreste, en dirección al municipio de Bédar, en un terreno escarpado, lleno de barrancos y con viviendas dispersas por toda la zona forestal.La Guardia Civil confirmó que investiga esa hipótesis, que también fue respaldada por el gobierno andaluz.Lo que en un primer momento se catalogó como “un incendio de cuneta” –denominación de los fuegos que se originan en los márgenes o zanjas de drenaje al costado de los caminos y rutas– de baja intensidad terminó descontrolándose por la acción de vientos de hasta 48 kilómetros por hora, que impulsaron las llamas ladera arriba.La compañía eléctrica Endesa –principal distribuidora en la zona– negó que el cable señalado como origen del fuego perteneciera a su red. Según la empresa, se trataba de una instalación privada, sin tensión eléctrica desde 2009, que abastecía a una vivienda y a un restaurante abandonados.Red Eléctrica, la operadora del sistema eléctrico español, también descartó que la infraestructura fuera de su propiedad. Moreno no descartó, de todos modos, que la caída de un poste eléctrico haya sido la causa inicial de las llamas, y advirtió que, de confirmarse, se exigirán responsabilidades a los encargados del mantenimiento.El incendio se desató en medio de una situación de peligro extremo, el nivel máximo que contempla la escala de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que combina temperatura, viento y humedad relativa para calcular el riesgo de propagación. Este viernes, las temperaturas en la zona rondaban los 40°C.Agencias AFP y Reuters y diario El PaísLA NACION