Imaginemos que alguien se dedica a elaborar la facturación de una empresa y que esta persona es sustituida por un agente de inteligencia artificial que resuelve su trabajo de un modo correcto y eficiente. La persona responsable de facturación dedica ya solamente el 15% de su tiempo a supervisar que las facturas emitidas por el agente de IA sean correctas. ¿Qué hacemos con esta persona? ¿La despedimos? ¿Aprovechamos su conocimiento y arraigo profundo a la empresa para que haga otros trabajos? ¿pero cuáles? ¿cómo la estimulamos a aprender nuevos trabajos? ¿cómo la encajamos en otros equipos? ¿cómo le quitamos el miedo? No queremos perder a personas clave de la empresa, pero ¿cómo conseguimos mantener nuestra competitividad empresarial sin deshacernos de nuestra gente comprometida? ¿cómo mantener la comunidad sin gente desubicada o con trabajos superfluos, capaces de aportar mucho valor más allá de la IA?Los agentes de inteligencia artificial alteran el reparto de tareas de lo que hacemos las personas y de lo que hacen las máquinas. Si no queremos que se produzcan despidos masivos, necesitaremos mucha más versatilidad en los perfiles profesionales de los empleados a fin de recombinar el conjunto de tareas entre agentes y personas. Hay una nueva división del trabajo. Pero este nuevo reparto y esta versatilidad imprescindible no son fáciles ni para los empleados ni para la empresa. La versatilidad profesional es esta capacidad de las personas de realizar distintos tipos de tareas en un mismo equipo, departamento o empresa. Es la expresión del potencial profesional de adaptación a contextos y funciones diversas. Y eso no es nada fácil de concretar. Llevamos siglos preparando más para la especialidad que para la versatilidad. La especialidad busca la profundidad y confiere una identidad clara. La versatilidad busca la transversalidad que multiplica la especialidad. Necesitamos eso que en el MIT denominan gente con forma de “T”, que combinan profundidad con transversalidad. La IA no nos quitará el trabajo si somos capaces de pensar, tomar decisiones y de adaptarnos.Inteligencia artificial aplicada al diagnóstico por imagen Àlex Garcia / La VanguardiaReconversiónLlevamos siglos preparando más para la especialidad que para la versatilidad. La especialidad busca la profundidad, pero la versatilidad busca la transversalidadPara que una persona sea versátil profesionalmente, primero tiene que querer. La actitud es fundamental. En segundo lugar, tiene que saber cómo aumentar y concretar esta versatilidad. Y, en tercer lugar, tiene que encontrar un contexto corporativo que facilite esta versatilidad. Pasar de una trabajo a otro dentro de la empresa es algo muy habitual y más que lo será. Combinar varios trabajos para reajustar el impacto de los agentes de IA será muchas veces necesario para evitar despidos. Será fundamental tener una actitud abierta que no dramatice la versatilidad si no que la digiera como una oportunidad. La versatilidad requiere apertura de mente, mucho compromiso y lideres que sepan conferir seguridad psicológica a los que cambian su trabajo. Las empresas, si sobra gente, lo primero que harán será intentar sacar a todos los militantes del absentismo injustificado, a todos los tóxicos que contaminan cualquier positividad. La actitud abierta y humilde ante los cambios es fundamental para que la versatilidad sea posible. Definir equipos pequeños muy transversales y versátiles es una buena opción. Versatilidad compartida, aprender y reinventarnos acompañados. En los procesos de selección, las empresas buscarán cubrir idóneamente los puestos de trabajo con gente capaz para hoy y versátil para mañana.Aprender a ser versátil conlleva entender la cadena de valor de una empresa de punta a punta y no solamente entender nuestra actual tarea. Tener pensamiento sistémico, entender los contextos dentro de la empresa, entender el modelo de negocio y al conjunto de clientes ayuda mucho a facilitar esa versatilidad en trabajos o responsabilidades diversas. Ser versátil supone aprender rápido. Los procesos de formación lentos no alcanzan. Aprender es ya parte esencial del trabajar. Sin ganas de aprender no hay versatilidad posible. Aprender es un acto individual, la formación es una liturgia colectiva. Aprender y adaptarse a nuevos equipos, a sus subculturas, a sus códigos tácitos y su forma de operar pasará a ser clave para crecer en empresas abocadas a transformaciones notables.Ante la IALas compañías que hacen crecer a sus profesionales pasando por distintas áreas de la empresa aciertan de plenoLa empresa debe facilitar y premiar esta versatilidad desde el primer momento. Estas compañías que hacen crecer a sus profesionales pasando por distintas áreas de la empresa aciertan de pleno. La versatilidad será una parte de la cultura corporativa. La resolveremos naturalizando el cambio y acompañando a la gente. Será fundamental que los mandos intermedios ayuden a esta tarea y aprendan a trabajar con equipos que, de algún modo, ya siempre combinarán trabajo hecho por personas y por agentes. La identidad para mucha gente no será tanto en lo qué trabaja si no la empresa en dónde trabaja. Dibujaremos trayectorias menos lineales, marcadas por la capacidad de aportar valor más allá de lo que realicen los agentes de IA. Las empresas sobrevivirán mejor con mayor flexibilidad estructural. El modelo de empresa burocrática, rígida y llena de silos, lo pasará peor.Es muy importante que esta versatilidad no nos haga perder la identidad. No puede ser un modo de dilución o de desdibujamiento profesional. Al contrario, debe tener un numen positivo y ser muy bien valorada en términos de promoción meritocrática. Necesitaremos expertos con dosis generalistas y generalistas muy aterrizados. Estos cambios supondrán un verdadero momento de la verdad. Personalmente habrá que estar más abierto que nunca al cambio. Corporativamente distinguiremos aquellas empresas que realmente tienen un fondo humanista de aquellas que no. Las que practiquen un management humanista buscarán el modo de anticipar estos cambios y ser capaces de crecer y crear nuevo valor para poder mantener a su gente. No hace falta que esperen a ello. Que empiecen lo antes posible. Y no será fácil. Nunca fue fácil hacer nuevas propuestas de valor que aprecien los clientes y permitan mantener márgenes corporativos que no dinamiten el equilibrio de la empresa. La inteligencia artificial no solamente ha venido para que pensemos más y no menos, si no para que seamos más versátiles.
Versatilidad profesional, por Xavier Marcet
Imaginemos que alguien se dedica a elaborar la facturación de una empresa y que esta persona es sustituida por un agente de inteligencia artificial que resuelve su trabajo de un modo correcto y eficiente. La persona responsable de facturación dedica ya solamente el 15% de su...








