Vivir desconectado del centro de Madrid implica perder una conexión directa con hospitales, centros educativos, oficinas y espacios de ocio que forman parte de la rutina de miles de personas. Esa ha sido la gran preocupación de los vecinos de Pinar de Chamartín, Sanchinarro y Virgen del Cortijo durante los últimos tres meses, desde que una de las alternativas estudiadas por la Comunidad de Madrid para ampliar el metro hacia Madrid Nuevo Norte planteó reorganizar las líneas 1 y 4 y dejar a Pinar de Chamartín sin conexión directa con la línea 1. Sin embargo, el sábado, tras semanas de movilizaciones y negociaciones, las asociaciones vecinales anunciaron que la línea 1 seguirá llegando a Pinar de Chamartín. El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, ha confirmado este lunes que los usuarios no tendrán que realizar ningún transbordo y que el servicio continuará “como hasta el día de hoy”. La noticia ha sido recibida con entusiasmo por los colectivos vecinales. “No te voy a decir que siento alegría, es una felicidad inmensa”, resume Jesús Viacambre, presidente de la Asociación de Vecinos de Pinar de Chamartín.La decisión supone un giro significativo en uno de los debates más controvertidos surgidos alrededor de Madrid Nuevo Norte, el macroproyecto urbanístico que transformará el norte de la capital durante las próximas décadas. La polémica estalló cuando una de las alternativas recogidas en el estudio informativo para la ampliación del Metro planteó reorganizar las líneas 1 y 4, una solución que, en la práctica, implicaba que estaciones como Pinar de Chamartín o Bambú dejaran de estar conectadas directamente con la Línea 1.Para los técnicos era una de las opciones sobre la mesa para adaptar la red de transporte al crecimiento previsto en el entorno de Chamartín. Para los vecinos, en cambio, suponía perder una conexión histórica con el centro de la ciudad y asumir nuevos transbordos en una estación ya sometida “a una fuerte presión de viajeros”, según las asociaciones de vecinos. Esas mismas entidades comenzaron una campaña que combinó movilizaciones en la calle y reuniones institucionales con diputados como Ignacio Catalá, diputado y secretario de Transportes del PP de Madrid, y Carlos González, diputado y presidente del PP de Chamartín. Otro de los pasos más importantes de la oposición vecinal fue la presentación de alegaciones durante el periodo de información pública. El lema elegido sintetizaba perfectamente el objetivo de la protesta: “La línea 1 se queda”.La preocupación de los residentes no se limitaba a una cuestión de comodidad, según explica Viacambre. “Hemos tratado de transmitir al Gobierno de la Comunidad que esa idea era una barbaridad, porque no se puede despojar de derechos adquiridos a los residentes de estos barrios”, afirma. El dirigente vecinal recuerda además que la línea más antigua constituye la principal conexión directa con el centro para una población que supera ampliamente los 180.000 habitantes si se tienen en cuenta los barrios afectados por la propuesta. “Tenemos dos líneas y el hecho de que nos quiten una es un auténtico despropósito”.Las protestas consiguieron unir a vecinos de distintas edades y procedencias en torno a una misma reivindicación. En las concentraciones celebradas frente a la estación de Pinar de Chamartín, en la calle de Arturo Soria, convivieron familias jóvenes, trabajadores que utilizan el metro a diario y personas mayores preocupadas por las dificultades añadidas que supondría un cambio en sus desplazamientos habituales. Precisamente este último colectivo ocupó buena parte de las preocupaciones expresadas por las asociaciones. “La eliminación de la Línea 1 supondría cortar la posibilidad de que mucha gente viajase al centro porque no podrían enfrentarse a un transbordo más complejo y a una estación tan congestionada como Chamartín”, sostiene Viacambre.Desde la Comunidad de Madrid, sin embargo, defienden que el resultado demuestra la utilidad de los procesos de participación pública. Rodrigo ha recordado que el estudio informativo fue sometido a alegaciones y que buena parte de ellas procedían precisamente de los vecinos afectados por la medida. Tras analizar esas aportaciones, el Gobierno regional ha decidido descartar cualquier solución que implique un transbordo para los usuarios actuales de la línea 1. “Todos los vecinos de Pinar de Chamartín tienen que estar tranquilos”, ha afirmado el consejero. “No van a ver ningún tipo de diferencia en la prestación del servicio y van a poder utilizar el metro como lo vienen utilizando hasta el día de hoy”.La incógnita que permanece abierta es cuál será finalmente la alternativa elegida para dar cobertura al crecimiento previsto en Madrid Nuevo Norte. Las asociaciones reconocen que durante la reunión mantenida con responsables políticos no se les comunicó qué solución sustituirá a la opción ahora descartada. Rodrigo ha avanzado únicamente que la Comunidad seguirá estudiando distintas posibilidades para desarrollar la nueva infraestructura sin perjudicar a los usuarios actuales. “Cuando implantemos esa nueva vía que va a dar cobertura a Madrid Nuevo Norte, lo haremos de tal manera que en ningún caso afecte a los vecinos que están utilizando la Línea 1 desde Pinar de Chamartín”.