Tras más de una semana de huelga y movilizaciones al alza de la plantilla de Airbus, la multinacional ha lanzado un comunicado este viernes en el que se muestra “abierta al diálogo” con la parte trabajadora y en la que reconoce que los paros están causando un “impacto” en sus operaciones y clientes. “Tomamos nota”, dicen desde la dirección ante las preocupaciones de la plantilla, que se ha levantado contra el recorte del teletrabajo y la imposición de varias medidas unilaterales.

“La intención de Airbus es avanzar de manera constructiva como parte de las negociaciones en curso y tomamos nota de las preocupaciones de nuestros empleados. Nuestro objetivo es volver a la normalidad lo antes posible para mitigar el impacto de la huelga en nuestros empleados, operaciones y clientes”, indica el breve comunicado.

El mensaje público de la empresa ha tardado algo más de una semana en llegar, días en los que la huelga de la plantilla, convocada desde el 1 al 31 de julio, y las protestas a las puertas del centro de trabajo de Getafe, inicio de la movilización, no han hecho más que crecer.

“Es una huelga un poco atípica. Empezamos desde SIPA, en el sindicato le dimos la herramienta a los trabajadores para manifestarse. Y con los días el resto de organizaciones se ha ido sumando a la convocatoria. Los empleados ha visto que el conflicto ganaba peso y también se han ido sumando”, explica Israel Paredes, presidente del comité de empresa en Getafe y líder de SIPA (Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos), segunda organización con más representación dentro de la multinacional, tras CCOO.