Actualizado 10/07/2026 - 09:09h.
«Uno, dos y tres/ tres banderilleros en el redondel»... Estaban los tres juntos, en el Consejo de Ministros, digo, y en hora y media, cada uno en su avión, rumbo a Ankara, a la cumbre de la OTAN. Corrijo, y cada uno en una ... aeronave del 45 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, que no es que sean de ellos los tres aviones y puedan hacer de su capa un sayo, cual futbolista que acude a darse un garbeo por Europa aprovechando el día de descanso que les da el míster. Sánchez, en el grande, un Airbus A310 de 80 plazas, que para algo es el que manda –«el One» o «el Uno», en el argot de la banda que opera en las 'cloacas'– un ingenio aéreo digno de Begoña, que estaba previsto que acudiese al cónclave atlántico (qué boda sin la tía Juana) pero se cruzó el juez Peinado y no hubo manera. En el aeropuerto de Etimegust le esperaban al matrimonio Sánchez-Gómez dos ramos de flores, cortesía de Erdogan, pero uno se quedó sin entregar. Muy poco antes que el Airbus A320, aterrizaban en el aeródromo turco sendos Falcon con Albares y Robles, gemelos, que tardaron los dos tres horas y 46 minutos en recorrer las 1.929 millas que separan Madrid de Ankara; los dos gastaron 25.852 litros de queroseno y los dos emitieron más de 72 toneladas a la atmósfera, que para ser el Gobierno más ecologista de la historia no está mal. El episodio recuerda al de Al Gore, que dio varias vueltas al planeta en su avión privado tratando de convencer a todo el mundo que había que contaminar menos. Ole tú. En el sanchismo todo es fingimiento, apariencia, postureo, impostura, engaño llevado a una sofisticación presuntuosa de nuevo rico, es como escuchar a Ábalos explicando muy trascendente a Jésica, a Miss Asturias, a la Carlota que se enrolla que te cagas o a cualquier mujer de aquella apoteosis venérea en el parador de Teruel que él es «feminista porque soy socialista».













