Actualizado Lunes,
julio
22:22Por las calles de Ankara, los carteles y las lonas que promocionan la celebraci�n de la cumbre de la OTAN tapan edificios y explanadas derruidas o en construcci�n. Quiz�s una met�fora de la realidad de la Organizaci�n, obligada a una reseteo tras las presiones y el distanciamiento de EEUU hacia sus socios. En una organizaci�n para la disuasi�n, las armas entre algunos miembros est�n en lo alto. Mientras Donald Trump y Mark Rutte, secretario general de la Alianza, presionan a Espa�a y otros pa�ses europeos para que incrementen su gasto en Defensa, Pedro S�nchez llega a Turqu�a a poner pie en pared y reiterar su negativa a llegar al 5% del PIB. Ante la desconfianza estadounidense y de otros socios, Espa�a llega dispuesta al choque con la reivindicaci�n de que no es una oveja negra. Y exhibe datos para ellos: en los �ltimos ocho a�os ha incrementado su gasto militar de 11.172 millones a 35.419 millones, un aumento del 154%; en 2025 ocup� el s�ptimo puesto con respecto a los 32 pa�ses contribuyentes en gasto, desembolsando lo mismo que la suma de 13 pa�ses aliados.Desde La Moncloa sacan la calculadora y las tablas para defenderse de los reproches de Trump. Consideran que con los datos que ofrecen y que expone la propia OTAN no deber�an estar entre los pa�ses a los que se persiguiera y coaccionara. Pero el presidente de EEUU tiene enfilada a Europa, con predilecci�n por nuestro pa�s, porque consideran que deben gastar m�s ellos y as� gastar menos su Administraci�n. Hasta ahora, Espa�a figuraba en la cola de gasto sobre el PIB en Defensa. En 2025 se lleg� al objetivo del 2% y S�nchez est� decidido a no moverse por m�s ataques, amenazas o presiones que haya. Desde el Gobierno admiten la discrepancia profunda con la Casa Blanca ante su negativa de llegar al 5%, pero no lo consideran una senda adecuada. Se�alan que en los contactos que ha habido con el Gobierno estadounidense y con el embajador de EEUU en Espa�a se le ha trasladado y explicado los datos de inversi�n y la posici�n de La Moncloa. Ellos dicen, exponen su verdad y emplazan a que si Trump tiene otra la haga p�blica. Creen que si no se discute en base a los datos, todo queda reducido a meras opiniones subjetivas.En pleno choque con Trump, acrecentado por la negativa de S�nchez a que las bases de Rota y Mor�n fueran empleadas en el marco de la guerra en Oriente Pr�ximo, la delegaci�n espa�ola viaja a Ankara tranquila y, creen, con los deberes hechos, mientras en la OTAN les siguen poniendo un "necesita mejorar". Su prop�sito en una cita que ven clave para el futuro de la Alianza, donde Europa debe asumir galones -La Moncloa apuesta por la creaci�n de un ej�rcito europeo-, es combatir un relato que fuentes gubernamentales consideran que hay quien quiere instalar dentro y fuera de Espa�a para presentarles arrastrando los pies. Mantiene la posici�n de que gastando el 2,1% del PIB van a poder cumplir con los compromisos adquiridos. Se plantan. Con ese gasto, argumentan, Espa�a es el tercer aliado con m�s efectivos desplegados en misiones de paz y seguridad; el segundo mayor contribuyente de capacidades navales; y el cuarto en capacidades a�reas.Mermar el Estado del bienestarFuentes del Gobierno insisten en que hacer lo que piden Trump y Rutte supondr�a mermar el Estado del bienestar. Es el mismo ejercicio de que viene el lobo que aplicaban a la llegada de Vox a los gobiernos. Alentar de un peligro si se hace realidad una hip�tesis. En este caso, aumentar el gasto militar. Traducen el miedo a n�meros: supondr�a movilizar 780.000 millones hasta 2035, lo que, se�alan, pondr�a en peligro la prestaci�n de los servicios p�blicos y obligar�a a subidas de impuestos, incremento de la deuda y recortes en el Estado del bienestar. Esta realidad encierra, tambi�n, el hecho de que el crecimiento del gasto militar es algo que no comparten los socios de gobernabilidad del PSOE, y que por eso ante la falta de Presupuestos se ha tenido que ir haciendo en muchas ocasiones con ingenier�a fiscal con acuerdos en el Consejo de Ministros, y que no es compartido por toda la sociedad espa�ola. Am�n de que disparar el gasto en Defensa chirr�a con la imagen de abanderado del no a la guerra con la que se viste S�nchez.Esa realidad que dibuja el Gobierno no es la misma que observa la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte, donde no comparten la euforia que se desprende de Madrid. Se le reconocen el avance en inversi�n, s�, aunque Rutte dijo que parte de ese incremento hasta el 2% se debe al "factor Trump", esto es, a la presi�n que ejerci� el a�o pasado el presidente de Estados Unidos. Pero se pide mucho m�s y, adem�s, las fuentes consultadas tampoco son tan categ�ricas como Espa�a a la hora de analizar la aportaci�n de capacidades.En la Alianza no creen, en absoluto, que con el 2% de inversi�n que defiende La Moncloa sea suficiente y el propio secretario general adelant� que espera que los aliados "presenten planes claros, concretos y cre�bles para alcanzar el objetivo del 5%" de Producto Interior Bruto (PIB) de inversi�n en Defensa.La OTAN sigue manteniendo que es imprescindible avanzar hacia esa cifra, y Rutte tambi�n avis� que tiene "los medios", "la manera", para convencer a los aliados que se resistan. "Uno o dos", a�adi� durante la rueda de prensa previa a la cumbre que tuvo lugar ayer en clara alusi�n a Espa�a.Desde el Ministerio de Exteriores espa�ol se emplea tambi�n como argumento para arrancar a Espa�a el cartel de oveja negra que hay varios pa�ses que no han cumplido con sus obligaciones como parte de la Alianza, mientras que la OTAN se�ala que en realidad esto es un examen que se hace a largo plazo. Hasta 2035. Y que, por ahora, lo que se est� haciendo es alertar a los aliados m�s rezagados de que no est�n progresando de manera adecuada. Pero no son tan tajantes como en el equipo de Jos� Manuel Albares.Adem�s, estos pa�ses son, en gran medida, los que tienen problemas para llegar al 2% de inversi�n de PIB. Esto es, Eslovenia, Hungr�a, Rep�blica Checa o Albania, y fuentes de la OTAN apuntan que estos son los que igualmente tendr�an problemas para cumplir con las capacidades. Ning�n gran pa�s, por lo tanto, y ninguno que en principio sea en absoluto comparable con una potencia como Espa�a.











