El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha llegado a Ankara con todas sus armas de seducción afiladas para convencer a Donald Trump de que Europa está en el buen camino y le ha comprado el marco de OTAN 3.0. Es decir, una organización militar con más peso de los aliados europeos mientras Washington se desentiende para centrarse en otros lugares del mundo. Toda la cumbre de Ankara está diseñada con un solo objetivo: complacer al presidente de Estados Unidos y evitar una pataleta que entorpezca la unidad en la cumbre en Ankara, después de que el año pasado en La Haya hubiera más de un pulso.Rutte volvió a hacer gala de sus modos aduladores y, como ya hizo recientemente en la Casa Blanca, atribuyó a Trump el mérito del aumento del gasto en defensa en Europa. “Esto es por supuesto a causa de (Vladímir) Putin y de Rusia y Ucrania, pero también porque el presidente Trump ha sido extremadamente fuerte al animarnos a hacerlo”, expresó entre sus sonoras carcajadas. Horas antes de recibir a Trump, sacó pecho de que Europa y Canadá solo en el 2025 aumentaron el gasto militar en un 20%, en 285.000 millones en los últimos dos años. Y podría ser mucho más, ya que anticipó que este martes, en un foro paralelo de industria de defensa, se anunciarán nuevos contratos multimillonarios.El presidente de EE.UU. vuelve a burlarse de Meloni antes de su encuentro cara a cara en TurquíaSegún Rutte, la mayoría de países europeos de la OTAN están en el buen camino, pero todavía deben trabajar duro para seguir las órdenes de Trump. Por eso, les pidió a los aliados que presenten planes “creíbles y concretos” de cómo piensan alcanzar el objetivo del 5% del Producto Interior Bruto (PIB) en gasto en defensa que suscribieron el año pasado en la cumbre de La Haya.“Los europeos están dando un paso al frente de forma masiva, con países como Alemania y muchos otros, y, por supuesto, si aún hay que convencer a uno o dos, tenemos formas de hacerlo”, advirtió el secretario general de la Alianza Atlántica, sin citar específicamente a ninguno de las potenciales víctimas. Tampoco a España, el único que el año pasado se negó a acatar la nueva cifra de gasto en defensa. Rutte abraza así la política de castigos enarbolada por la Casa Blanca, que quiere premiar con contratos a los países más obedientes mientras amenaza con retirar soldados de países europeos como castigo por no participar en su guerra en Oriente Medio.El presidente estadounidense vuelve a burlarse de Meloni: “Se necesita orden de alejamiento”Así lo suscribió en su rueda de prensa inicial previa a la 36ª cumbre de la OTAN que arranca este martes en Ankara, con todas las miradas puestas en el Air Force One, que aterrizará en Turquía al mediodía con un presidente de Estados Unidos muy molesto con sus aliados por el plantón que le dieron cuando decidió bombardear Irán.El neerlandés incluso definió el reajuste de la presencia de Estados Unidos en Europa, que Washington está evaluando para centrarse en otros teatros de operaciones mundiales, como un “reequilibrio” y no un golpe frontal a la organización. A su juicio, “la OTAN, tal y como era hace tres, cuatro o cinco años, no era sostenible” porque no puede ser que “pidamos a un país con 350 millones de habitantes, situado a ocho horas de vuelo de aquí, que defienda frente a los rusos, mientras que 600 millones de personas que viven en esta parte del territorio de la OTAN dependen en exceso de Estados Unidos”, ejemplificó.Lee tambiénEl secretario general de la OTAN avanza nuevos contratos multimillonarios en un foro paraleloPese a todas estas maniobras de persuasión, no está claro que Rutte haya logrado apaciguar al magnate antes de la cumbre. En esta ocasión, no es el presidente español, Pedro Sánchez, el principal blanco de las críticas de Trump, sino hasta ahora su mejor aliada en Europa, Giorgia Meloni. Después de su sonado enfrentamiento tras el G-7 en Évian-les-Bains (Francia), cuando el republicano explicó que la primera ministra “pidió una y otra vez hacerse una foto” y que él accedió a ello “por pena”, el mandatario resucitó la disputa al publicar en su canal de red social, Truth Social, una imagen de Meloni mirándolo hacia arriba con el texto “se necesita orden de alejamiento”.Italia todavía no ha reaccionado oficialmente, y Meloni prefiere no hacerlo para no elevar la tensión, apuntan fuentes gubernamentales. Sin embargo, según el Corriere della Sera , tras la publicación de la fotografía de Trump, Meloni y su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, se reunieron para acordar una estrategia basada en ignorar “lo que se considera un ataque personal, considerado inmotivado y carente de contexto”.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
Una cumbre de la OTAN diseñada para complacer a Trump
Rutte exige planes creíbles del gasto en defensa a los aliados y anticipa castigos a los díscolos










