Se presentaron diez principios para las pol�ticas de libre mercado que defin�an una forma de limitar el poder de los gobernantes y de estructurar la econom�a internacional.En la d�cada de 1980 se produjeron cambios sustanciales en la pol�tica econ�mica de muchos pa�ses. Es evidente que las reformas se llevaron a cabo porque Margaret Thatcher y Ronald Reagan llegaron al poder en 1979 y 1981, respectivamente. Pero es importante a�adir que, tras las crisis de los a�os setenta, hab�a cobrado fuerza la idea de que conven�a modificar sustancialmente la gesti�n de la econom�a; y que fue esto lo que llev� al gobierno a estos dos pol�ticos tan relevantes. Creo que, si cualquiera de ellos se hubiera presentado a unas elecciones veinte a�os antes, no habr�a tenido �xito. Sin embargo, las cosas empezaron a verse de manera muy diferente alg�n tiempo despu�s.El objetivo de estas reformas era, en ambos casos, frenar el crecimiento del estado tanto en su faceta de suministrador de determinados bienes y servicios, como en su papel de regulador de la actividad econ�mica del sector privado. No cabe duda de que el mundo ser�a hoy distinto sin las reformas de Reagan y Thatcher. Y si hacemos una valoraci�n global de ellas, hay que concluir que, con sus �xitos y fracasos, los resultados positivos de ellas superaron ampliamente a los negativos. No tiene sentido buscar una sola causa que explique el crecimiento que experiment� la econom�a mundial en las d�cadas siguientes. Pero �ste se entender�a dif�cilmente sin los cambios introducidos en las pol�ticas econ�micas en esta �poca.Poco tiempo despu�s lo sustancial de estas ideas tomar�an forma en lo que pas� a denominarse el Consenso de Washington. 1989 fue a�o importante en la historia de Europa, ya que vio la ca�da del Muro de Berl�n, un suceso fundamental que, adem�s de abrir el camino a la reunificaci�n alemana, signific� el principio del fin de la Guerra Fr�a y fue un primer paso hacia la desaparici�n de la Uni�n Sovi�tica. Pero, para los economistas, fue tambi�n un a�o relevante porque en 1989 se presentaron los principios del denominado Consenso de Washington, que ofrec�an al conjunto del mundo -tanto a pa�ses ricos como a pa�ses en v�as de desarrollo- una serie de recomendaciones que defin�an las bases que deber�an inspirar las pol�ticas de las naciones de econom�a de mercado. Parece que el t�rmino Consenso de Washington fue acu�ado por John Williamson para resumir en diez puntos los principios b�sicos que deber�an inspirar las pol�ticas de las econom�as de libre mercado. En lo que se refiere a la pol�tica fiscal, se recomienda que �sta sea equilibrada, evitando los d�ficits presupuestarios elevados sostenidos a lo largo del tiempo; as� como la reestructuraci�n del gasto p�blico para centrarlo en los sectores en que sea realmente �til para la sociedad; por otra parte, se establece que las bases tributarias deber�an ser ampliadas y los tipos marginales de los impuestos progresivos reducidos. En pol�tica monetaria, se defiende que los tipos de inter�s deber�an ser fijados por el mercado; y que los tipos de cambio tendr�an que reflejar la realidad de las econom�as. Todo ello acompa�ado de medidas como la liberalizaci�n del comercio y de la inversi�n exterior; la privatizaci�n de empresas p�blicas; y la desregulaci�n de la econom�a en muchos campos en los que el Estado deber�a limitar su intervenci�n. Y, muy importante tambi�n, se deber�a siempre garantizar a los agentes econ�micos la seguridad jur�dica y el respeto a los derechos de propiedad.RefuerzoComo puede verse, no se trataba tanto de plantear pol�ticas innovadoras como de reforzar ideas bien conocidas, que definen una forma de entender la econom�a que limita el poder de los gobiernos: y �ste es, seguramente, el motivo por el que tantos pol�ticos se han resistido -y se resisten hoy- a aceptarlas. Pocas veces gusta, en efecto, a un gobernante perder poder en la gesti�n de la actividad econ�mica. De hecho, han transcurrido ya treinta y siete a�os desde aquel momento. Y parece que las certezas de entonces se han visto sustituidos, en algunos campos, por serias dudas. Y esto ha sido as� pese a que la evoluci�n de la econom�a a lo largo de los �ltimos cuarenta a�os muestra que los efectos de aplicar pol�ticas como las definidas en el Consenso de Washington han sido muy positivos, especialmente para los pa�ses menos desarrollados, que han avanzado de forma muy significativa -con excepciones, sin duda- en su desarrollo econ�mico y han conseguido reducir la pobreza de una forma como nunca se hab�a visto en el pasado. Pero no es claro que vayamos a seguir en esta misma l�nea. La estructura de la econom�a internacional ha cambiado de forma profunda en estas cuatro d�cadas; la denominada "nueva geoeconom�a" ha introducido elementos pol�ticos preocupantes en la gesti�n de la econom�a; y uno de los principios b�sicos del Consenso, la libertad de comercio internacional, ha sido puesta en cuesti�n. Nadie sabe hoy hacia d�nde se dirige exactamente la pol�tica econ�micadel mundo occidental y qu� quedar� de aquellas recomendaciones que, en su d�a, fueron consideradas como la v�a m�s adecuada para lograr la libertad y la prosperidad. Pero, en ning�n caso convendr�a olvidarse de ellas y de lo que han supuesto para el desarrollo econ�mico en el mundo a lo largo del �ltimo medio siglo.Francisco Cabrillo es catedr�tico em�rito de Econom�a de la Universidad Complutense. Fundaci�n Civismo.
El consenso de Washington
En la d�cada de 1980 se produjeron cambios sustanciales en la pol�tica econ�mica de muchos pa�ses. Es evidente que las reformas se llevaron a cabo porque Margaret Thatcher y...








