MILÁN—En la reunión de 2026 del Foro Económico Mundial celebrada en Davos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, describió una “ruptura” en el orden mundial e instó a las potencias medias a “actuar de forma conjunta”. Mientras que las grandes potencias pueden permitirse (por ahora) “actuar de forma aislada” en este nuevo mundo hobbesiano, advirtió, las potencias medias deben sentarse a la mesa o corren el riesgo de convertirse en “la presa fácil”. Pero, aunque algunos puedan ver a la Unión Europea como un socio natural para esos esfuerzos, parece que ella considera que es algo más. En lugar de reunir a socios de todo el mundo, la UE ha dedicado los últimos meses a reafirmar su poderío económico, que es formidable: aunque la economía europea es algo más pequeña que las de Estados Unidos y China, es varias veces mayor que las de Japón, el Reino Unido e India. Asimismo, busca fortalecer su propia soberanía, desde el ámbito digital hasta la defensa. No se trata de un bloque dispuesto a conformarse con la condición de “potencia media”. Unión Europea: endurecen las políticas migratorias y buscan frenar el impacto de la inmigración irregular

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