El gigante de la automoción Volkswagen plantea reducir a la mitad su línea de modelos y recortar todavía más su capacidad productiva para adaptarse a una “nueva fase de transformación” tras años de ajustes sin que obtengan el resultado esperado. La idea de fondo es reducir la complejidad del grupo, concentrar productos y eliminar sobrecapacidad. Los sindicatos temen que llegue a afectar a España.Así lo ha anunciado en un comunicado tras la reunión de su junta de supervisión, en la que están presentes los accionistas y los sindicatos. En concreto, se contempla reducir hasta un 50% su línea de modelos -y un 75% la línea ofertada- para centrarse en segmentos de mercado más rentables. También quiere ajustar su capacidad, desde los 10 millones actuales a los 9 millones que plantea ahora, un 10% menos, tanto en Europa como en China. El ajuste se eleva al 25% si se parte de las 12 millones de unidades de capacidad con las inversiones hechas antes de la pandemia, de las que ya había recortado 2 millones. El comunicado no especifica plantas afectadas ni el impacto laboral, sobre el que se han estimado cifras de 100.000 personas. Tampoco hace referencia a España, donde tiene las plantas de Martorell y Navarra. El grupo pretende también armonizar sus plataformas, tecnología y software a nivel globalUna tormenta perfecta con hasta 100.000 empleos en juegoA Volkswagen (y a su consejero delegado, Oliver Blume) le persigue una tormenta perfecta de pérdida de empuje, caída en mercados clave, competencia china y una lenta electrificación, que la ha dejado con una estructura enorme para un mercado a la baja. La cita en la sede de Wolfsburgo, marcada en rojo en el calendario de unos y otros desde hace semanas, no ha dejado cifras concretas por ahora, aún con los 100.000 empleos avanzados hace unas semanas por la prensa local sobrevolando. Es el doble de lo que ya se había pactado hasta el 2030. En total, el grupo emplea a unas 660.000 personas.Entre los pocos datos que se han filtrado, Der Spiegel señala que se cerrarán cuatro factorías en Alemania, con la primera bajada de persiana en el 2031, un año antes de lo estimado hasta ahora, y de ahí se darían cierres escalonados hasta el 2034. Se apunta a las plantas de Zwickau, Emden, Hannover –todas ellas de Volkswagen– y Neckarsulm –de Audi–. Entre todas emplean a 40.000 personas, por lo que concentrarían el recorte. Los modelos que fabrican se derivarán a otras plantas donde los costes laborales son menores.Además, se ha planteado reducir la inversión del grupo en unos 50.000 millones de euros hasta el 2031, con el objetivo de mejorar el retorno de las inversiones, que se han disparado los últimos años con la transición eléctrica, siempre según el rotativo alemán. Los sindicatos arrancan las movilizaciones y prometen guerraSacar adelante las medidas sin choque es imposible. El organismo de supervisión, “responsable de aprobar las decisiones corporativas importantes”, como recoge Volkswagen en su propia web, cuenta con 20 puestos, que se reparten los accionistas de referencia, como los Porsche y Qatar, pero también el Estado de Baja Sajonia; además de representantes sindicales, entre ellos varios del potente IG Metall. El presidente del comité de empresa de Seat y secretario general de UGT, Matías Carnero, es uno de los 20 miembros. Por el juego de cifras, los sectores que se oponen a los recortes ahora tienen mayoría, pues recientemente quedó vacante uno de los puestos del fabricante, han ido destacando en las jornadas previas los medios alemanes. Los sindicatos hicieron hoy una primera muestra de fuerza con manifestaciones en varias plantas, entre ellas la de Wolfsburgo. El sindicato IG Metall anunció que se opondrá a los “planes brutales” de la compañía. “No podemos quedarnos de brazos cruzados y permitir que se cierren cuatro fábricas en Alemania. No lo aceptaremos”, lanzó la presidenta del sindicato, Christiane Benner, en Wolfsburgo. En la central anticipan un “conflicto grave” con los trabajadores. En un tono similar, “necesitamos claridad para los empleados. Necesitamos un plan amplio”, que no solo consista en un saneamiento con recortes de personal y cierre de fábricas, criticó la presidenta del comité de empresa del grupo Volkswagen, Daniela Cavallo.El gigante alemán cuenta con varias plantas en España. Dueña de las marcas Seat y Cupra, estas producen en Martorell. Seat emplea a unas 13.000 personas en total, con 6.600 adscritas directamente a la planta. También fabrica en Navarra, con una plantilla de más de 5.000 trabajadores. Las fábricas han recibido recientemente el encargo de cuatro modelos de la familia de eléctricos asequibles de la marca Volkswagen, Cupra y Skoda. Rafa Guerrero, secretario general intercentros de CC.OO. en Seat, señala que las decisiones que se tomen ahora “son el resultado de decisiones erróneas que lleva adoptando el grupo Volkswagen, que ha decidido bajar los brazos y reducir su capacidad, saliendo de varios negocios”. Sobre una potencial afectación en España, cree que “si se empieza a recortar en mayor o menor medida va a afectar en todos lados; una parte se dará en Alemania y otra se repartirá solidariamente”, estima.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.